Museo Reverte Coma

Vida y Obra del Dr. Reverte Coma

Category: Antropología (page 1 of 2)

La venganza de los virus.

Recientemente la prensa mundial lanzaba la noticia de que un terrible virus, el Ebola Zaire, había aparecido en forma fulminante y epidémica en la ciudad de Kikwitt a 200 Km al Oeste de Kinshasa, la capital del Zaire, el antiguo Congo, en plena región de Bundundu, Africa ecuatorial.

Un paciente había sido intervenido quirúrgicamente en el Hospital general de Kikwitt y todos los médicos, enfermeras de quirófano y de sala y personal sanitario que había tenido contacto con su sangre o sus secreciones había muerto en el espacio de 5 a 10 días, en medio de los más terribles y espantosos sufrimientos que se puedan imaginar. La gran virulencia de este germen le había permitido reproducirse a enorme velocidad dentro de las células defensivas del cuerpo (situadas en el hígado, sangre, y tejido conjuntivo) haciéndolas estallar y regándose por todas partes. El enfermo de Ebola sangra por todos los poros de su cuerpo, tiene hemorragias por boca, nariz, uretra o vagina y recto, e incluso “llora sangre” y en pocos días sus tejidos y órganos se convierten en una pulpa sanguinolenta cargada de miles de millones de unidades víricas, muriendo en medio de grandes sufrimientos. La epidemia se regó lentamente por algunos poblados cercanos y se espera que las medidas tomadas por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) y las autoridades sanitarias puedan impedir que alcance a otros países.

Pero el mayor enemigo de toda mi vida profesional no han sido ni los virus, ni los microbios contra los que luché en el trópico como médico de Salud Pública, dedicado a la Medicina tropical, en la selva o en la clínica. Mis mayores enemigos han sido la incomprensión y la intransigencia humanas, el celo, la envidia, la mediocridad de algunos y el egoísmo de muchos que disponiendo de los medios económicos para luchar contra el mal, la enfermedad, el hambre, la miseria, la falta de educación, no cedían ni un paso de su orgullo, de su prepotencia ni de su indiferencia e insensibilidad y preferían vernos luchar con armas primitivas contra los males que aquejan a las sociedades de nuestro tiempo sin mover un dedo y aún creaban barreras y muros que impidieran nuestro trabajo. Todo antes que ayudar con su mal ganada fortuna a restañar el dolor y el sufrimiento de la Humanidad. Pero no lograron desanimarme. Sigo y seguiré luchando por hacer centros sanitarios, escuelas, bibliotecas, con los medios que la Providencia me depare mientras ellos derrochan sus medios en gastos suntuarios, vicios y holganzas.

Estos o parecidos eran mis pensamientos cuando leía yo las noticias de la epidemia de Ebola en el Zaire y recordaba mis investigaciones en la selva como consultor de Naciones Unidas.

La tendencia a crear grandes núcleos urbanos en busca de una mejor calidad de vida ha dado lugar a la existencia de ciudades como Kinshasa o Kikwitt en el Zaire con más de medio millón de habitantes donde se arracima la pobreza y la miseria en la mayor parte de sus barrios. Esto ha alterado el equilibrio ecológico. Antiguamente las epidemias no se extendían en el Zaire porque los ancianos de los pequeños lugares conocían una vieja práctica cultural consistente en el aislamiento del enfermo quemando la choza cuando éste moría.

Un grupo alemán consiguió en 1976 a 1979 que el Banco Mundial construyera una carretera en el Zaire. Según opinan hoy los expertos aquella vía de penetración fué el lugar por donde se propagó rápidamente el HIV o virus que produce el SIDA. La carretera había producido una profunda alteración del sistema ecológico existente en aquellas regiones ecuatoriales, una rotura del equilibrio ecológico y los virus, que no perdonan, aprovecharon aquel resquicio para atacar y tratar de destruir al hombre. Era su forma de vengarse por haberles molestado en su nicho ecológico, en su retiro de lo profundo de la selva húmeda trropical.

La ECOLOGIA es la ciencia que se ocupa de las relaciones de los organismos con su medio, es la “ciencia del habitat” como la llamaba Hoeckel. Y nicho ecológico es el lugar de un grupo (de una especie) en el medio ambiente total, así como sus relaciones con los recursos y los posibles competidores. Si hay competencia por el mismo nicho entre dos grupos, no pueden coexistir ambos y uno prevalece. El grupo menos adaptado se trasladará a otro nicho o será destruído (principio de la exclusión competitiva).

Seguramente ustedes se han preguntado alguna vez: ¿por qué están apareciendo nuevos y constantes virus, cada vez más peligrosos y mortíferos? Muchas razones podríamos aducir, pero la principal es posiblemente la invasión de los humanos que se multiplican cada vez más, dentro de los ambientes como son las selvas de Africa o América.

La multiplicación y crecimiento a veces sin orden y concierto de grandes centros urbanos, verdaderas colmenas humanas, la construcción de grandes carreteras de penetración en áreas selváticas, la destrucción de nuestro patrimonio vegetal, de los bosques, verdaderos pulmones de la tierra, productores de oxígeno, la tala indiscriminada de árboles centenarios y milenarios con el afán de especular y obtener más medios económicos sin pensar en las consecuencias próximas y remotas que provocan, contribuyen al desequilibro ecológico y la consecuencia es la aparición y difusión veloz de agentes patógenos que antes parecían dormidos o inexistentes.

A esto es preciso añadir también que los medios de Laboratorio que la Ciencia ha creado permiten detectar enfermedades que antes eran desconocidas.

Van der Groef, uno de los médicos que participó en el estudio de las epidemias de Ebola que ya tuvieron lugar con consecuencias catastróficas en Sudán y Zaire en los años 1967, 1969 y 1976, Director del Instituto de Medicina Tropical de Amberes decía: “El Ebola es muy peligroso, pero es un enano si se le compara con el gigante del HIV, el virus que ocasiona el SIDA. Puedo asegurar que en 10 años el Ebola no habrá matado a 10 millones de seres humanos como lo hace el HIV”.

Esto se debe a que el periodo de incubación del Ebola, aunque terriblemente mortal, es como promedio de 10 días y por ello termina pronto su labor de contagio habiendo menos posibilidades de que se extienda si se toman las medidas sanitarias oportunas, mientras que el HIV del SIDA tiene un periodo de incubación que puede llegar a 10 años y en ese tiempo puede contagiar a millones de personas.

Es indiscutible que los cambios en la conducta humana y el medio ambiente alteran el equilibrio ecológico existente entre el hombre y los microbios. Los virus y microbios por medio de mutaciones genéticas pueden aumentar su virulencia y también si encuentran un medio nuevo para ellos compuesto por seres humanos que nunca antes conocieron la enfermedad que producen. Por ejemplo, la viruela se extendió por el Nuevo Mundo a la llegada de los descubridores y éstos fueron el vehículo que trajo a su regreso a Europa el treponema de la sífilis americana que posiblemente sufrió una mutación en Europa, produciendo su extensión a partir de la famosa epidemia de la guerra de Nápoles.

La fiebre amarilla viajó con los barcos cargados de negros africanos que eran vendidos como esclavos en las nuevas colonias americanas y estalló en terribles focos epidémicos que hicieron estragos en las nuevas poblaciones.

La mayor parte de los virus, entre ellos el del Ebola y el SIDA seguramente existen hace millones de años, pero han estado latentes, escondidos en algún reservorio natural, atacando a pequeños grupos humanos de cazadores-recolectores en lo más profundo de la selva, pero a medida que el hombre ha deforestado, ha penetrado en la selva y la ha destruído, los ha puesto en libertad y han salvado la barrera de las especies saltando a los humanos con extraordinaria furia homicida. Y como ha ocurrido en el caso de Kikwitt, el Ebola se amplificó nada menos que en un hospital como si quisiera tomar venganza en sus enemigos más encarnizados, los propios sanitarios. Un hospital puede ser un arma de dos filos porque concentra a los enfermos en un nicho ecológico que no existía antes y en lugar de afectar a toda una familia, el virus puede llegar a destruir ahora a una población entera.

Yo he tenido oportunidad de presenciar un brote de fiebre amarilla selvática en Panamá, lo que parece imposible en los tiempos modernos. El agente transmisor, el mosquito Aedes Egiptii, vive en las copas de los gigantescos árboles tropicales, en el llamado “dosel de la selva”. No necesita volar a ras del suelo porque allá arriba están también los monos perezosos, reservorio natural del virus, de cuya sangre se alimenta. Sin embargo, al talar el hombre los árboles, este mosquito aprende a volar a ras del suelo y encuentra su alimento en la propia sangre humana, introduciéndole de paso el virus. Al alterar el equilibrio ecológico, el hombre se hizo vulnerable a la picadura mortífera del Aedes egiptii. Es la venganza de los virus de nuevo. Es que el hombre ha abierto la “caja de Pandora”.

Los virus emergentes de los últimos tiempos han sido terribles. No hay más que recordar la “fascitis necrosante”, conocida entre los anglosajones como “flash eating bug”, que es una infección bacteriana producida por un estreptococo que destruye la carne humana (parece comérsela a increíble velocidad), matando a algunas de sus víctimas en el plazo de horas. La OMS ha informado que desde 1989 a 1991 han muerto cada año 450 personas de esta terrible enfermedad.

Otro virus terrible es el hantavirus que atacó por primera vez a los soldados de Naciones Unidas en la guerra de Corea. Pero en 1992 hubo un brote epidémico en Estados Unidos, muriendo 44 de los 80 diagnosticados de esta enfermedad. También hubo casos en Long Island. Infecta este virus a los humanos que tocan o inhalan excrementos de roedores o la orina de éstos.

El cólera que desde hace siglos viene diezmando a la población mundial, aparece de vez en cuando con renovada furia. Una nueva variante, el cólera 0139 se regó por India, Pakistán y Sur de China en 1992. En un hospital de Calcuta murieron 434 personas en menos de tres meses. El vibrión colérico ha mutado ya varias veces haciéndose las nuevas formas resistentes a los medicamentos lo que hace inútiles las vacunas. Esta es otra terrible formsa de vengarse que tienen los virus y microbios: haciéndose resistentes a los medicamentos. Es como si tuviesen inteligencia propia, esa capacidad de responder con armas superiores a las que se utilizan contra ellos. Parecen decir: “Ah, ¿si? ¿queréis acabar conmigo con esos venenos que son los antibióticos? Pues ahora yo voy a fabricar a toda mi descendencia provista de una coraza que los hará inútiles y nuestros hijos atacarán con más virulencia que nosotros”. El cólera mata por deshidratación por las terribles diarreas y vómitos que produce en los enfermos.

El SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia adquiriDA) fué detectado por primera vez en 1981 en homosexuales en Estados Unidos. El HIV, virus que lo produce no fué aislado hasta 1983. Se calcula que para el año 2000 (próximo milenio) y éstas son cifras muy conservadoras de la OMS, habrá de 30 a 40 millones de personas infectadas en el mundo. Durante mi anterior viaje a Kenia, pude comprobar que el 60 % de la población es portadora del virus del SIDA. HOY POR HOY NO HAY CURA NI VACUNA PARA ESTA TERRIBLE ENFERMEDAD, que mata siempre que se desarrolla. Se transmite por los fluídos corporales y el semen o la sangre. Especialmente son vulnerables los drogadictos por el uso de jeringuillas de unos a otros sin esterilizar.

Otro virus mortífero que ha aparecido en Australia en 1994, es el morbilli virus, que tiene un parentesco lejano con el virus de la varicela. Mató en pocos días a 14 caballos y a su entrenador. Uno de los mozos de cuadra enfermó también, pero se salvó milagrosamente.

La tuberculosis, uno de los grandes azotes de la Humanidad, que creíamos erradicada ya de la escena por medio de los antibióticos y tratamientos modernos, ha sufrido un activo brote en los últimos años por la aparición de nuevas cepas de bacilo de Koch resistentes a los antibióticos, asociándose eon el SIDA afectando sobre todo a los estratos más míseros de las sociedades humanas.

Y no hay que fiarse de los que parecen inocentes. El virus de la influenza o gripe, mata a miles de personas cada año sobre todo a los débiles y ancianos. La epidemia de 1918-1919 mató nada menos que a 20 millones de personas.

La peste neumónica que ha sido otro de los grandes exterminadores de la Humanidad, atacó de nuevo en la India el año pasado de 1994. El resultado fueron más de 6000 casos y 50 muertes. Inmediatamente se tomaron las medidas preventivas lográndose detener así la epidemia.

Creíamos que con nuestra tecnología moderna habíamos terminado con muchos microbios, pero los virus emergentes nos han demostrado que el regreso de las viejas plagas es un hecho y que los descendientes de aquellos agentes infecciosos vuelven a atacar por medio de las formas mutantes, con una nueva habilidad adquirida por muchos de ellos de saltar la barrera de las especies. Y eso que un virus es un “muerto”, pero un muerto que se pone en movimiento como una máquina imparable de replicarse a sí mismo en cuanto entra en contacto con la carne humana. Muchos, como el Ebola, actúan con tácticas terroristas: golpean fuertemente y se esconden, esperando atacar en otra oportunidad.

Otro de los virus que han emergido en los últimos años son las nuevas formas de virus de la hepatitis causantes de leucemia. En esta época de viajes rapidísimos por vía aérea, de turismo desenfrenado, de “turismo sexual”, las oportunidades de que los virus viajen también son cada vez mayores.

Decía John Pickstone, historiador médico de la Universidad de Manchester que la “Edad de oro” de la Medicina que comenzó con el descubrimiento de la penicilina después de la Segunda Guerra Mundial, parece cerrarse ahora cuando “los microbios vuelven a la carga”. Han reaccionado y se vengan de la Humanidad. Nuevas infecciones por un lado y fracaso de los mecanismos de control de las enfermedades infecciosas por otro.

“La eterna vigilancia es el precio de la libertad…pero también de la buena salud”, decía Fred Murphy el virólogo que tomó la primera foto del Ebola Zaire con un microscopio electrónico. La súbita aparición del SIDA en Estados Unidos en 1980-81 es sólo un ejemplo de lo que puede hacer un virus. En estos últimos años otros brotes epidémicos como los del Hantavirus, el E.Coli 0157, el Criptosporidium y dos tipos de bacterias resistentes tomaron desprevenidos a los siempre alerta norteamericanos. Sólo después de fuertes epidemias pudieron ser identificados los causantes de las mismas.

Estamos muchas veces inermes ante el ataque de las fuerzas ocultas de la Naturaleza, muchas de ellas desatadas por nuestra estupidez y nuestro egoísmo y ambición. Destruímos la selva, los bosques, la reserva de producción de oxígeno de nuestro planeta, destruímos la capa de ozono que nos protege de las radiaciones solares, nos multiplicamos como conejos, el mundo dedica al sexo, droga, vicio, corrupción, la mayor parte de sus recursos para que se enriquezcan unos pocos, pero escasean los Laboratorios donde se puedan detectar los virus emergentes o las instituciones donde se pueda luchar contra las enfermedades de la Humanidad. Se recortan y escatiman los presupuestos para la educación, pero se gastan los erarios públicos en actividades inconfesables.

“Los virus, según la hipotesis de Lederberg, son los únicos reales competidores de la Humanidad por el dominio del planeta”. Su plasticidad para evolucionar en nuevas direcciones es enorme y además su mezcla genética y metabólica con otras células, les permite evolucionar y acumular cambios evolutivos en sus huéspedes, pudiendo diezmar rápidamente poblaciones enteras.

La aparición del dengue hemorrágico en el Sudeste asiático se atribuye a la rápida inmigración de poblaciones rurales a las ciudades. El mayor número de depósitos de agua favoreció la proliferación del mosquito transmisor. En Estados Unidos el agresivo mosquito Aedes albopinctus, transmisor del dengue entró por Houston (Texas) con un cargamento de cubiertas de ruedas de coche usadas. El agua retenida en ellas era el criadero de los mosquitos infectados.

La mayoría de los virus emergentes son zoonóticos, lo que significa que utilizan a los animales como reservorios naturales. La conducta humana aumenta la probabilidad de transferir los virus de un animal-huésped al hombre. Roedores y artrópodos son los encargados de realizar la transferencia o intervienen activamente en ella. Cualquier alteración del medio ambiente, variaciones en las prácticas culturales, los movimientos de población, los sistemas de riegos primitivos, introducción de nuevas especies animales (ganado por ejemplo), las urbanizaciones incontroladas y masivas, la variación de la migración de aves producida al crear depósitos de agua artificiales, la mencionada deforestación para construir nuevas vías de comunicación como ha ocurrido en el Brasil, puede ocasionar la penetración de un virus nuevo emergente en una población que antes no lo conocía.

Un ejemplo dramático de lo que puede suceder al alterar el equilibrio ecológico es lo que sucedió al talar bosques de América Central y del Sur. Una chinche de monte llamada Triatoma se movilizó de las madrigueras de los conejos de la selva y se fué a las techumbres y resquicios de las paredes de paja y barro de las viviendas campesinas llevando al parásito productor de la enfermedad de Chagas que lesiona el corazón, los intestinos y el sistema nervioso. Por la noche picaba a los tranquilos durmientes que enfermaban uno tras otro, haciéndose endémica la enfermedad.

Otro caso no menos dramático que el anterior fueron la construcción primero del ferrocarril transístmico y luego la del Canal de Panamá, durante las que murieron miles de trabajadores a causa de la malaria, la disentería amebiana, la fiebre amarilla y otras varias enfermedades tropicales. Tanto fué así que el llamado Canal francés que comenzó a construir el famoso ingeniero Fernando de Lesseps que había construído con éxito anteriormente el Canal de Suez, fracasó estrepitosamente en Panamá teniendo que abandonar el proyecto. Más tarde, los norteamericanos reemprendieron la obra con otros métodos luchando desde el punto de vista sanitario contra las enfermedades y así el Canal se pudo terminar gracias a la acción de los médicos de Salud Pública que vencieron a las enfermedades y a los insectos transmisores.

Otros problemas similares tuvieron lugar en Mauritania (Africa occidental) al construir la presa sobre el río Senegal que desató una terrible epidemia de Fiebre del Valle del Rift durante la que murieron centenares de personas y más recientemente, debido a la construcción de la presa de Assuan sobre el Río Nilo en Egipto en 1977. Varios años después, se desató una epidemia similar a causa de los mosquitos que ahora tenían aguas tranquilas donde reproducirse velozmente.

Como ejemplo de las alteraciones que pueden producir los cambios climatológicos mencionaré lo que sucedió en 1993 en el S.O. de Estados Unidos, cuando tuvo lugar un fuerte temporal de lluvia seguido de grandes inundaciones. Poco después de aquella catástrofe sobrevino una epidemia de hantavirus que mató a la gente más sana en el plazo de horas con terribles edemas pulmonares. La razón fué que las abundantes lluvias produjeron una abundante cosecha de semillas y esto permitió la reproducción de un enorme número de ratas portadoras del virus.

Una vez más los virus se vengan y aprovechan el menor resquicio y oportunidad para producir sus temibles efectos. Su pequeñez e invisibilidad no impide sino favorece el que los efectos sean más terribles con una finalidad fundamental, acabar con su mayor enemigo: la vida. Es la venganza de los virus.

El vudú. Zombies

Se conoce como zombis a aquellas personas cuya muerte ha sido aparentemente bien constatada, que han sido sepultadas a la vista de todos los que les acompañaban hasta su última morada y a los que se encuentra, tiempo después, vagando por un camino en un estado parecido al somnambulismo.

Ya los piratas del Caribe hablaban de los zombis o “muertos vivos”, diciendo que eran los esclavos de los brujos negros y de los loas o espíritus de la religión vudú. Son muertos que andan.

Zombi es una palabra que hoy se utiliza en todas las lenguas modernas para designar a alguna persona sin carácter, torpe, lento, que está como atontado, que se mueve como un autómata en estado semiletárgico, como si estuviera hipnotizado o su espíritu se encontrase lejos del cuerpo.

Pero el zombi verdadero es un fenómeno que aparece en aquellos grupos humanos que practican precisamente la religión vudú. En Hispanoamérica la palabra zombi se utilizaba para asustar a los niños como entre nosotros se usa la palabra “EL COCO”.

La palabra zombi es de origen africano occidental y en lengua yoruba se da al dios-pitón. De estas regiones de Africa occidental es de donde procede el vudú, que en esencia era una forma primitiva de adoración a la serpiente. La serpiente es el símbolo del poder vital, de la fuerza vital.

El zombismo se presenta especialmente en la Isla de Haití, donde la religión más difundida es el vudú, pero también lo hay en Africa y en Oceanía. Equivalente a zombis son los bakrus de Surinam, los ro-lang del Tibet y los wengwa del Gabón.

Aquí nos vamos a limitar al fenómeno zombi en la Isla de Haití, cuyo bajísimo nivel cultural propicia, como en las profundas regiones del Africa Occidental, la superstición y la credulidad en toda clase de fenómenos sobrenaturales. Hay muy pocos haitianos que no creen en la existencia de loups-garous, hombres-lobos, hombres-animales que merodean por las selvas tropicales durante las noches, vampiros, fantasmas, duendes, demonios, y zombis o muertos sin espíritu que resucitan sólo físicamente ante las invocaciones de los hechiceros o sacerdotes del vudú, los hungans. Por eso suele el haitiano llevar consigo amuletos y fetiches para protegerse de tales seres espantosos que pueblan su imaginación.

Para comprender mejor lo que es un zombi, es preciso adentrarse aunque sea someramente, en los intrincados caminos del vudú. El vudú es un rito espiritista en el que el medium es la figura central, el creyente es el soporte en el que se han de manifestar los espíritus desencarnados, los orixás o loas.

El vudú es una religión, una forma religiosa de raíces muy profundas, insertas en el pueblo negro, en el que es preciso reconocer una gran dosis de espiritualidad y de religiosidad. Es una religión popular.

Uno de los rasgos de esta religiosidad típicamente africana es el animismo o creencia de que todas las cosas poseen espíritu, que ellos se representan como un doble intangible de cosas y personas. El animismo es la religión autóctona de los pueblos africanos, variando los rituales en las muy diversas tribus y etnias.

Cuando llegaron los portugueses al Africa Occidental, al Congo, oyeron a los negros llamar nkisi a todo objeto, fuese árbol, piedra, máscara o collar que hubiese sido consagrado como receptáculo de un espíritu por un hechicero, y lo tradujeron por la palabra portuguesa “feitiço” y al que lo consagraba o hacía, “fetiçeiro”. En 1760 De BROSSES en su obra “Du culte des dieux fétiches”, utiliza también la palabra fetiche, que, como la portuguesa, deriva del latín factitius, cosa hecha. En 1767, RENE BERGIER calificó a esta religión de fetichismo, diciendo que “se trata de una mentalidad que concibe los objetos de la Naturaleza como albergues de genios y espíritus que les dan vida y humanidad”.

El famoso etnólogo inglés TYLOR fué quien utilizó primero la palabra animismo, considerándolo como la doctrina que interpreta el alma como principio vital de todas las cosas y seres, orgánicos e inorgánicos. Ese principio vital es inmortal. La parte material es el soporte que puede morir o ser destruído o transformado, pero la fuerza vital que contenía es indestructible, inmortal. Esa fuerza puede pasar a otro objeto o persona donde “renace”, lo que no es otra cosa que la metempsícosis en la que ellos creen firmemente.

La palabra vudú significa espíritu en la lengua ewé del Africa Occidental, pero un espíritu no humano, sino divino. En lengua yoruba esos espíritus se llaman orixás.

Los franceses importaron a Haití negros de origen ewé que habitaban en Dahomey. Estos llegaron a América con sus creencias religiosas que siguieron guardando celosamente, aunque sus amos blancos les impusieron las creencias cristianas. Los negros aceptaron dócilmente lo que quisieron imponerles, se dejaron bautizar y se creyeron católicos, pero mezclaron las ideas y creencias de su tierra nativa, de sus antepasados, produciéndose así un sincretismo religioso que es lo que hoy puede verse en muchos lugares de América.

El negro no tuvo inconveniente en incorporar y asimilar a su propia cultura religiosa conceptos de otra religión. Ellos siempre creyeron en un principio creador, un Dios único, origen de todo lo creado, que está en todas las cosas y personas: Ntú para sudaneses y bantúes, al que llamaron OLORUNG y que está presente en cada ser. No hicieron más que traducir al francés el concepto y aceptar la existencia del “Bon Dieu”. como Señor de todo lo creado. NTU-OLORUNG, el Bon Dieu, es la fuerza del bien, a la que se opone la fuerza hostil de los hombres, EXU, al que temen y por eso tienen que propiciarle con ofrendas, sacrificios de animales (y en alguna ocasión sacrificios humanos). Lo identificaron con el diablo o demonio del Cristianismo.

Para muchos EXU es lo mismo que LEGBA, personificación de la fuerza del fuego, de las llamas. A la puerta de las casas africanas hay unas estatuillas o fetiches que representan a LEGBA. En Dahomey, Legba es el intérprete de los dioses. Sin él los hombres no podrían comunicarse con ellos. Ningún loa osaría manifestarse sin la autorización de Legba.

Entre los haitianos, Legba es equivalente o se asocia con San Pedro, porque es quien tiene la llave que abre la puerta que separa al hombre del más allá, de la tierra de los espíritus. Todo canto de la ceremonia o ritual vudú, comienza por una invocación a Legba o Papá Legba, al que se pide permiso para pasar la barrera mística. A Papá Legba se le representa como un anciano lisiado, achacoso, con la pipa en la boca, una bolsa en banderola, que camina con dificultad apoyándose en una muleta, vestido de andrajos, pero con una fuerza vital enorme. A la puerta de los santuarios vudú se coloca un Legba sobre un pedestal y su símbolo, una muleta, apoyada en la parte exterior del muro. Es también el espíritu de las encrucijadas o cruces de caminos. Su aspecto ha hecho que se le conozca con el nombre de Legba pied-cassé. Cuando alguien es poseído por Legba, cae en medio de terribles convulsiones o como fulminado por un rayo.

En Haití el sacerdote oficiante de la religión vudú es el hungán (a veces se le llama gangan, pero esta palabra tiene ya un sentido peyorativo, despectivo y se aplica cuando el crédito del hungán no es muy bueno). Hungán se llama si se trata de un varón, pero si se trata de una hembra sacerdotisa se le llama mambo, reina o “queen”. A veces se les llama obonne, del cubano obón y también chapitreur, armador y conateur en la lengua creole.

El santuario o templo donde se verifican las ceremonias rituales se llama humfó y también a veces houmfort. Al hungan se llama también Papá Loa o Papá-lois y a la mambo, Maman-loa o Maman-lois, es decir papá de los loas o mamá de los loas que algunos interpretan como papá de las leyes y mamá de las leyes.

No existe jerarquización entre los hungán, sino que actúan por libres, por su cuenta, y su autoridad se extiende solamente sobre sus discípulos, los iniciados que asisten habitualmente a los cantos vudús, las gentes curadas por él y sus familiares y amigos o admiradores.

La función del hungán es muy semejante a la del chamán de cualquier tribu indígena de Africa, Así, América u Oceanía, con la diferencia de que ha asimilado algunas de las funciones del sacerdote católico, con ciertas influencias de las paradas militares.

La forma de reclutamiento del hungán o de la mambo es muy semejante a la que se acepta entre los chamanes. Unas veces es por herencia. Si el padre o el tío fué hungán, le deja la clientela y el negocio. Otras veces es por llamada de los espíritus, por posesión, por revelación durante un sueño o por vocación. El hungán será a la vez sacerdote y chamán, adivino y curandero, botánico y exorcista, conocedor de fórmulas mágicas, venenos y hechizos, guía político (el poder chamánico hemos dicho muchas veces que lleva al poder político), y guía espiritual, jefe de coro, maestro de ceremonias y organizador de fiestas religiosas al mismo tiempo que aglutinante entre los grupos de gentes dispersas a los que propociona una forma de común asociación y defensa.

Para ello se requiere además de la llamada vocacional por cualquiera de los procedimientos habituales, ser iniciado por otro hungán que actúa como maestro y transmisor de poderes y conocer los nombres de los loas o espíritus, sus atributos, emblemas, días favorables, colores preferidos, conocimiento de las tradiciones vuduístas, de los secretos del arte, así como tener un entrenamiento en los ritos litúrgicos y los distintos tipos de ceremonias.

Algunos ya vienen predestinados desde que nacen por haber venido al mundo con un diente de leche o con una mancha en la piel (naevus pigmentario) o haber nacido de pie o como los llamados dossu, niños nacidos detrás de unos hermanos mellizos, todo exactamente igual que sucede en el reclutamiento chamánico de los grupos más primitivos del mundo.

A algunos se les supone el don de la percepción extrasensorial o de telepatía, telequinesia, o el don de de la segunda vista. Lo que sí es cierto es que suelen ser los más listos del grupo, aunque no todos disfrutan de la misma educación, ya que puede haberlos incluso analfabetos, mientras otros tienen un elevado grado de cultura superior. Todos tienen que tener buena memoria para recordar un sinnúmero de cánticos e invocaciones a los distintos loas y desarrollar una gran fuerza hipnótica, fabricar talismanes y amuletos y toda clase de objetos protectores que serán la base de su negocio e ingresos.

De su fama por sus curaciones o por los espíritus materializados en sus ceremonias dependerá la clientela que irán haciendo. Hay así hungans pobres y los hay muy ricos, dependiendo de la influencia que han podido ir adquiriendo, lo que se suele manifestar en la magnificencia de sus santuarios o humfós.

Ya METRAUX, que hizo hace muchos años estudios pormenorizados de hungans y mambos de su tiempo, observó que en ellos hay una mezcla de impulsos variados que les han llevado a desempeñar su papel, tales como una fuerte ambición personal, el deseo de adquirir estatus en la comunidad, deseos de poder y otros.

Como en toda profesión existen limitaciones éticas en los hungans que se precien de serlo y así, mientras algunos no traspasan los límites de la más absoluta corrección y rectitud, otros trabajan “a dos manos o con las dos manos”, es decir, practican no solamente la magia blanca (curativa) sino también la “magia negra” (hechizos, maleficios, zombización).

Algunos son acusados de haber comprado sus loas protectores, son los hunganes de categoría inferior, dyók o bokó, que suelen ser muy malignos practicando especialmente la magia negra siendo expertos en la elaboración de wangas, terribles maleficios, conjuros y hechizos vudú. No es igual que bocor, que es un médico-brujo vuduista que trata a los enfermos con hierbas medicinales y es muy respetado por sus poderes mágicos. La ciencia vudú que practican se llama “connaissance”, que trata de las plantas venenosas y alucinógenas. Zobops se dice también de los hunganes y mambos que practican la magia negra.

Los hay que explotan a sus clientes con enfermedades imaginarias, y otros que practican la dicotomía. Ha habido algunos que han sido juzgados y hallados culpables y sentenciados a muerte por haber realizado sacrificios humanos con la complicidad de sus asociados. Y como más adelante veremos, los hay capaces de crear zombis o influir perniciosamente sobre sus seguidores induciéndolos a cometer crímenes rituales contra su voluntad.

El símbolo de la profesión del hungan es una especie de sonajero o maraca ritual llamada asson, que sirve para llamar a los loa o espíritus desencarnados. Se utiliza para su fabricación el fruto del calabazo (Lagenaria domestica L.) que vaciada de su pulpa se recubre de un collar de perlas de porcelana alternando con vértebras de culebra. “Tomar el asson” equivale a llegar a ser hungan. Por metonimia se les ha llamado asson a los hunganes.

Los emblemas del hungan son dos piedras del rayo o piedras de trueno (hachas neolíticas que se encuentran en antiguos yacimientos arqueológicos tan frecuentes en Hispanoamérica procedentes de aquellas culturas de hace más de mil años) y un juego de cartas para adivinar (Cartomancia).

La iniciación del hungan es una complicada ceremonia que culmina un largo periodo de entrenamiento. Esta ceremonia consiste en encerrarse 9 a 17 días en una pieza sagrada, secreta, del humfó. Según unos, necesitan permanecer encerrados 9 días y según otros, 17 días, durante los cuales han convivido con 21 espíritus distintos por lo menos.

Hasta llegar a ser hungan o mambo, su entrenamiento ha debido subir varios escalones. Primero ha de ser hounsi o hunsi, que es algo así como aspirante, iniciado, palabra ésta de origen fon que significa esposa de los dioses. Hay más mujeres hunsi que varones y son los ayudantes del hungan y de la mambo, y se encargan de preparar los alimentos del ritual. Lusgo será un La-Place, que es otro tipo de ayudante que actúa como maestro de ceremonias, llevando en la mano como insignia un machete o sable. Tiene la misión de cuidar del buen orden de los servicios.

Ha de pasar por ser un houngenikon o “confianza”, que es el brazo derecho del hungan, con un alto grado de erudición vuduísta y que tiene la misión de ayudar a sus jefes, hungan o mambo, si éstos son poseídos por un loa.

Habrá sido también jefe-cambure o jefe de bodega, cuya misión es guardar la sala de las ofrendas y peré-savana, otra forma de ayudar en ciertos rituales. Habrá aprendido a ser bestia de carga que es una especie de intendente que se encarga de la administración del humfó.

La iniciación de los hunsi se llama kanzo y es un rito bautismal indispensable para llegar a ser jefe de una secta vudú. Ha de pasar finalmente el rito muy secreto llamado “Quemador Zin”, en el que se utilizan tres fuegos para purificar su alma y donde adquiere los conocimientos esenciales del vudú, las revelaciones.

Cuando ha pasado por todas esas situaciones o cargos en el humfó y cumple el periodo de iniciación final en el que hay una ceremonia especial, la “prix-des-yeux”, se le confiere la categoría de adivino o clarividente que termina con el levantamiento o alzamiento, que es la parte del rito consistente en levantar tres veces al candidato, tras de lo cual es un “nom vaillant” y puede tomar el asson, accediendo al grado de hungan o mambo con lo que ya puede dirigir su propio servicio religioso vudú.

Llegar a ser hungan o mambo no se hace a título gratuito. Suele ser muy costoso económicamente. Además de los años que ha tenido que servir en el humfó, tiene que pagar por la ceremonia inciática final de 400 a 1.000 $ USA y hoy quizás más, dependiendo de la reputación del hungan-maestro o iniciador. Luego tendrá que construir (necesita terreno y edificio) su propio humfó para lo cual necesita para empezar otros 1.000 $ USA, por lo menos. Luego tendrá que ir comprando todos los objetos del culto. Este dinero es una verdadera fortuna en Haití. Pero si todo va bien, será una buena inversión que le puede reportar pingües beneficios.

Los ingresos del hungan estarán compuestos por los honorarios de sus enfermos, que teóricamene serán sólo enfermos del espíritu, las comidas que servirá a los clientes que asisten a los cultos, los animales que se han de sacrificar (gallinas, gallos, cabritos, etc.), la venta de talismanes, wangas, polvos curativos, inciensos, velas, substancias aromáticas, etc. Algunos han organizado grandes negocios, vendiendo polvos mágicos enviados por correo a Estados Unidos donde el vudú tiene mucha fuerza.

¿Cómo ha de ser el humfó o humfort?

Aunque se dice que una ceremonia vudú puede realizarse en cualquier parte, incluso al aire libre, lo cierto es que los hunganes acreditados disponen de una especie de granja, en la que hay un edificio que contiene las habitaciones secretas, donde se guardan en los altares de los loa los objetos del culto. El santuario propiamente dicho es el “caye-mystère” o baqui, badji, baqi, pe o pejí, congá o sobadji, que es una pieza situada en el fondo y ocupada por varios altares o un altar con varios escalones u otás o repisas en las que se colocan los objetos rituales: cuchillos, imágenes de santos, garrafas, platos, emblemas sagrados, botellas de licor, recipientes de “farinea-guinée” o “harina africana”, que son cenizas especiales consagradas que se utilizan para dibujar los vevés o figuras geométricas mágicas que representan y atraen a los loas; los pot-tête o govis que son los vasos sagrados usados para las libaciones durante los rituales vudús, collares para los hunsi, el sable de OGUN, vestimentas especiales para los fieles que representan a cada espíritu, etc.

En los alrededores del cayé-mystère hay otros objetos sagrados como el Barreño de Damballah, una gran cruz negra vestida con un sombrero hongo y una levita que simboliza al Barón Samedi o Rey del Reino de los muertos o de los loas de los muertos, y una falsa tumba de cemento que recibe las ofrendas para los guedé o loas malignos.

Es indispensable que haya un peristilo o “tonelle”, que es una especie de hangar o “rancho” como se dice en Hispanoamérica, que es un cobertizo con techo de penca de palma y sin paredes, sostenido por postes. Es el lugar donde se practican las danzas, una pista de baile en realidad, en el centro de la cual hay un altar en torno al poteau-mitan o poste central que es el centro sagrado por donde penetran los loas en el recinto. El altar está lleno de imágenes de santos cristianos, candelabros, amuletos, fotografías y jarras rituales, etc. Alrededor del humfó suele haber cráneos de los animales sacrificados en otras sesiones, colgados o sujetos a postes de madera. Hay también gallineros o recintos para los animales de sacrificio. Cada humfó suele ser bautizado con un nombre sonoro como “Cruz del Sur”, “Estrella de la mañana”, “Guinea”, etc.

Hay muy diversos tipos y formas de ritual vudú, pero los más importantes y generalizados son cuatro: Rada, Nago, Petro y Congo.

El ritual Rada, procede de la palabra Arada que es una ciudad de Dahomey. Es el más antiguo y primigenio. Predomina en él el elemento cultural ewé de Dahomey, Guinea y Nigeria.

Nago es el ritual con predominio yoruba-nago, similar a la santería de Cuba.

El Petro es un ritual más moderno y más criollo, más autóctono. Su origen lo refiere Moreau de Saint-Méry en su “Description topographique…de la partie française de l’île de Saint Dominique” (Philadelphia, 1797). Dice que un negro de Petit-Goave, llamado Pedro, de origen español, aprovechándose de la credulidad de los de su raza y de su supersticiosa naturaleza y manera de ser, inventó una danza análoga a la del vudú, allá a mediados del siglo XVIII, pero con un ritmo más intenso. Para que el efecto fuese aún mayor, los negros ponían en la tafia o aguardiente de caña que bebían al bailar, pólvora de cañón bien molida. Esta danza se llamó por eso Don Pedro o “donpedro” y el ejercicio era tan colvulsivo y los efectos de la pólvora tales, que muchos negros morían en medio de fuertes convulsiones. Las autoridades prohibieron la danza de Don Pedro con penas graves, pero los negros siguieron bailando. De Don Pedro vino este rito Petro. A Don Pedro le consideran hoy en la isla como un poderoso hungan del pasado, que se transformó en un loa muy poderoso.

El Congo es otro ritual con predominio de expresiones del antiguo Congo que se subdivide a su vez en otras variantes tanto en la costa como en el interior de la isla. Es muy similar a la kimbanda y umbanda del Brasil con su macumba y su candomblé.

Al ser una religión “sin concilios”, se ha diversificado mucho creándose incluso contradicciones hasta en los nombres y atribuciones de los loas. El hungan que aprendió con un maestro seguirá sus enseñanzas hasta cierto punto y luego su imaginación le permitirá crear nuevos loas especiales para

su clientela, a los que quizás llegue a hacer famosos.

En el interior del “tonnelle” ya están preparados los tres batidores de tambor. Los tamborileros o bongoseros que tocan los parches, son elemento fundamental para las danzas vudús.

Los tambores varían de forma, tamaño y número según el rito de que se trate. En el ritual rada hay tres tambores: el adjountó o manman, de un metro de altura o más, el huntó, segond o doudon, que es mediano y boula, bebé o gonave, que es el menor y mide 40 ó 50 cm. Cada uno se toca de una forma diferente. A los bongoseros se une el ogantier que es quien toca el ogan, campana metálica o bien dos trozos de metal que se hacen sonar al mismo tiempo que los tambores.

En el rito Petro, los tambores van por pares. El mayor se llama manman o gros-baka y el menor pititt o ti-baka. Son más pequeños que los rada.

La orquesta de rito congo tiene tres tambores: manman, ti-mebal y ti-congo que se parecen más a los tambores europeos por su doble membrana. En ciertas ceremonias especiales, como el djouba o martinique se sacan unos tambores cilíndricos llamados ibo.

Una maraca, tchatcha, hecha del fruto del calabazo o totumo (Crescentia cujete L.) que se vacía de su pulpa y se llena de semillas para que suene, sirve para llevar el ritmo.

En ocasiones solemnes se sacaba antiguamente un gigantesco tambor de más de dos metros de altura: el gran assoto, pero hasta donde yo he podido averiguar, esta costumbre se ha perdido o está a punto de desaparecer. En la religión vudú se considera que los tambores encierran una fuerza o principio vital llamado hountó.

Los tamborileros han de tener una resistencia increíble, ya que pueden pasarse la noche entera batiendo los parches, cambiando de ritmo constantemente con cuyo ejercicio, en un clima tropical como aquél, se cubren de sudor de pies a cabeza cayéndoles gruesas gotas de la frente.

El cambio de ritmos, a veces lentos, a veces desenfrenados, fatiga a batidores y danzantes, pero el negro es ritmo puro, lo lleva en la sangre como dicen ellos mismos. “El ritmo en él es la expresión de la fuerza vital, el ritmo ilumina su espíritu”, como decía Leopold Sedar Senghor, el poeta de negritud.

En los muros del templo propiamente dicho se representa en forma de pinturas de colores algunos loas, como la sirena protectora de pescadores y marinos.

El hungan o la mambo han dibujado con ayuda de harina de trigo o maíz, en el suelo, unas figuras geométricas que representan el loa u orishá al que se quiere invocar o festejar. Estos dibujos son los llamados vevés.

Los estandartes del humfó se han sacado. Uno de ellos suele representar a San Jorge a caballo o a Santiago el Mayor. Todo está preparado para la danza. Los tambores comienzan a batir y su sonido se extiende a distancia. Los fieles van llegando.

Hay una serie de salutaciones rituales muy historiadas, y complejas genuflexiones, estrechamiento de manos, roce de cabezas y nucas, besos a la tierra ante el hungan o la mambo. Estos hacen un intento de rechazar la sumisión del fiel haciéndole levantarse del suelo. Los tambores acogen a cada visitante con un batido o redoble y éste corresponde obsequiando a los tamborileros con algunas monedas que pasa por su frente o por los labios.

Se hacen varias libaciones de agua fresca virtiendo un reguero a la entrada que sirva de invitación a los espíritus. Se presentan ofrendas de alimentos a los vevé y también bebidas pues es preciso alimentar a los espíritus. Por eso a estas ceremonias se les llama en créole, manger-loa. Otro rito, llegado el momento, será el sacrificio de animales.

Ya están reunidos los participantes. Se disponen para la danza. Cada espíritu o loa tiene su ritmo especial, sus danzas especiales y su saludo. Al final de cada canto se lanza un grito especial que varía según el rito. En el rito rada se termina el canto gritando ¡abobo! al mismo tiempo que se golpea suavemente la boca con la mano. En el ritual petro, el grito es ¡bilobilo! y se acompaña con chasquidos de látigo.

A los loa petro se les ofrendan aspersiones de kimanga, bebida hecha con ron y especias o con clarín, ron no refinado hecho en forma casera con caña de azúcar, muy apreciado por los loas quede a los que a veces se ofrece pólvora, tabaco y perfumes.

¡Ai Bubú! ¡Ai Bubú! es la fórmula para llamar a los espíritus buenos y ahuyentar a los malos. El vudú es una religión danzante. Durante la danza se supone que tendrán lugar las experiencias místicas, que al ritmo de los tambores y con las ofrendas y fuerza espiritual de la llamada de los fieles, los espíritus (orishás) desencarnados, bien de los antiguos orishás, bien de los muertos, tomarán posesión de algunos de los presentes.

Loa tambores con su ritmo llegan a producir verdaderos estados semihipnóticos, que van del vértigo al frenesí. Yo he visto pasar de una mano a otra cigarrillos de kanyac o marihuana que facilita el trance.

La clave de toda ceremonia vuduísta es la de ser poseído por el loa. Hombres y mujeres forman círculos y siguiendo el ritmo que le marcan los tambores, danzan, haciendo a veces fuertes inspiraciones y espiraciones, acompañadas de movimientos de los brazos y pies. Decía ROGER BASTIDE, que estudió el vudú haitiano hace años que “estos movimientos respiratorios y de los pies resuenan como los sordos tambores bitonales, formando una línea de sonoridad que produce efectos sugestivos e hipnóticos análogos a los creados por los cantos corales de las sectas yorubas”. Los danzantes son o tratan de ser mediums. Algunos tienen más facultades que otros para caer en trance.

Cualquier espíritu de los muchísimos que pueblan el panteón vudú, puede “reencarnar” en el medium danzante, que a medida que avanza la ceremonia siente que se acerca el momento. Así sobreviene un verdadero estado de histerismo colectivo.

Presenciar una ceremonia vudú en Haití o un candomblé al son de las macumbas en Brasil es sentirse transportado al corazón del Africa negra, tal es el primitivismo que allí se respira. El ambiente mismo es hipnótico. El balanceo de los cuerpos, los cantos, el ritmo de los tambores…y de pronto, uno de los participantes queda en una postura increíble como si le hubiese dado un dolor lumbar repentino, súbito. Tiene los ojos virados, se retuerce, y de pronto, cae al suelo golpeándose la cabeza, la frente, contra el pavimento. Pronto otros le siguen, quedando en posturas extrañas. Los orishás, los loas, se han manifestado, los han poseído, están en trance, han tomado posesión de sus “caballos” que son los mediums, los “maîtres-de-la-tête”. No siempre son loas quienes toman posesión, sino mu-ntus o espíritus desencarnados de antiguos esclavos o familiares recién fallecidos.

Los loas como decimos, son infinitos, pero hay algunos principales o más populares, como:

Obatalá loa híbrido, al que se ofrendan sacrificios de cabras y palomas.
Xangó que representa al rayo.
Ogún es el loa de la fuerza o de la guerra.
Damballah uno de los más poderosos de los loas vudús. Se le representa por una boa constrictor pardorrojiza.
Elizi es un loa hembra, loa del amor y la sensualidad, es la diosa patrona de todos los amantes.
Erzilie es otro loa del amor, amante de Damballah.
Ibo loa benefactor que ayuda a solucionar los problemas.
Agassu guardián de las tradiciones, famoso por sus curaciones.
Azacca loa célebre por sus curaciones y por ayudar a los necesitados.
Lleva siempre consigo un saco lleno de plantas medicinales.
Yemanyá representa la fuerza de las aguas. Se identifica con la Virgen María.
Marassos gemelos sagrados.
Yansan es la fuerza de las nubes y tempestades, esposa de Xangó.
Marinette loa que protege contra las enfermedades y ayuda a los convalecientes.
Kalfu loa que protege a los viajeros y guarda las cruces de los caminos.
Sobo loa bueno que concede fama.
Oxossi es el loa de la caza y los cazadores, usa arco y flechas.
Zaca es el loa que ayuda a los agricultores.

Las plantas de Panamá

En la República de Panamá, con sus 2.500.000 de habitantes y sus 78.000 Km2, viven restos de 17 tribus aborígenes precolombinas tales como: chocóes de dos diferentes ramas lingüísticas, los chocóes emberá-bedeás y los nonamáes que habitan en las riberas de los ríos del Darién, en las del Río Bayano Alto y el Río Chucunaque, con un total de 3.000 individuos. Luego están los cunas que habitan las islas y costas de San Blas y márgenes del Lago y Río Bayano y el mismo Chucunaque y los enclaves de Pucro y Paya en los afluentes de este nombre que van a aumentar la corriente del Río Tuira en el Darién.

En la región occidental del Istmo (Río Cri camola, Serranía de Tabasará, provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas), habita el núcleo más numeroso de indígenas, los guaimíes, con un total de unos 70.000 individuos y luego pequeños grupos aislados de indios bug’dá (unos 400), que viven en los ríos del Norte de Coclé, los indios bri-brís, en número de 400 a 500, que habitan en las cercanías de la frontera entre Panamá y Costa Rica, los indios teribes, también en número de 400 a 500 que habitan las selvas y riberas del Río Changuinola en Bocas del Toro, y luego los indios cabécares, changuenas, chumulas y sabaneros que se han incorporado o fundido con los otros grupos.

Dadas las abundantes zonas selváticas que aún persisten en Panamá, las especies botánicas son innumerables. Desde tiempo inmemorial estos grupos indígenas han conocido y utilizado miles de estas especies. Desde el punto de la ETNOBOTANICA, el capítulo es tan inmenso que llenaría muchas páginas mencionar todas las especies utilizadas por los indígenas, tanto en la elaboración de útiles caseros, como en la de elementos de transporte (construcción de canoas), vivienda, alimento, caza y pesca. La selva, pródiga, les proporciona un abundante material que ellos siempre han utilizado “ecológicamente”. Nunca en mis 18 años de estancia en aquellas tierras durante toda mi juventud, he visto que el indígena haya destruído la Naturaleza. La ha utilizado tomando lo que le era necesario para su subsistencia, pero jamás ha intentado de ninguna manera destruirla. Por otra parte, su género de vida no le inclinaba ni exigía tampoco sacrificarla con métodos de cultivos intensivos.

Quienes mejor conocen las propiedades medicinales y tóxicas de las plantas halladas en la riquísima Farmacia de la selva, son los chamanes de cada tribu. Los Neles, Inatuledis y Absoguedis entre los indios cunas, los Jaybanás entre los indios chocóes y los Sukiás y Krokodiangas entre los guaimíes y demás tribus del Occidente panameño. Estos conocimientos son transmitidos de generación en generación, de maestro a discípulo, y aunque las utilizan “mágicamente”, es decir por su color, forma u otras propiedades externas de las plantas, ellos saben muy bien utilizarlas a veces empíricamente por sus propiedades realmente tóxicas o curativas. Estos chamanes fueron mis mejores maestros en el aprendizaje de la Botánica tropical y me han permitido muchas veces participar de sus sorprendentes conocimientos.

Me limitaré aquí a presentar un muestrario de tales conocimientos seleccionando algunas de las especies usadas por ellos. Por ejemplo es muy utilizada la pita, agave, maguey o cabuya (Agave americana) para la elaboración de útiles caseros como jabas, cestos, bolsas, etc. pero esta fibra textil saben muy bien que hay que limpiarla de las substancias tóxicas que contiene cuyos nombres ellos no saben, pero que son saponinas. Ellos sin embargo saben que produce escozor en la piel, y que al echarla al agua los peces mueren (pesca con barbascos) y que es un buen veneno contra las termites.

Centenares de especies de plantas son utilizadas por los indígenas de la América tropical. Muchas de ellas aún desconocidas para nosotros. Sirvan éstas como ejemplo de las que se podrán llegar a utilizar en nuestra propia Farmacopea cuando se estudien sus propiedades químico farmacológicas y médico-terapéuticas. En el cuadro adjunto apunto algunas de las más conocidas en la zona.

Planta
Definición
El marañón
Es un árbol abundante en algunos lugares del Istmo, que produce frutos de color rojizo, agradables y sanos para comer cuando están maduros. Los indios saben que la corteza de este árbol es febrífuga y que la semilla es muy tóxica. Pero por la acción del calor, esta toxicidad desaparece y se transforma la peligrosa semilla en una verdadera delicia para el paladar siendo un excelente alimento superior al cacahuete y más digestiva que éste. Ellos no lo saben pero lo que han destruído por la acción del calor es el anacardol y el ácido anacárdico que contiene.
(Anacardium occidentale)
El ina nusu          
Es una hierba que me costó siete años llegar a averiguar dónde la encontraban y cuál era,y que utilizan en infusión para curar la lombrices de los niños, pero que concentrada por ebullición produce una substancia de la que bastan cuatro o cinco gotas colocadas bajo la lengua para acabar con la vida de cualquier ser humano, cosa que hacen cuando quieren “despenar” a alguien que padece una enfermedad incurable o bien es demasiado viejo para poder valerse por sí mismo. Se trata de la Spieghelia anthelmia L., un poderoso Strichnos, una planta herbácea de la familia de las Loganiáceas rica en el alcaloide spieghelina, parecido a la coniína y la nicotina. Su efecto es similar a la estricnina; produce parálisis y tetania.
(Spieghelia anthelmia L.)

La jagua o genipapo
Es una planta muy bien conocida y ampliamente utilizada por muchos de estos grupos indígenas. Se trata de un árbol que llega a los 10 m de altura, con frutos de 6-7 cm, de forma de pera, que contienen un jugo transparente en su interior. Este jugo se obscurece al contacto con el aire por oxidación. Si se aplica sobre la piel queda ésta como tatuada durante 15 o más días con un color negro azulado, pizarroso. Lo utilizan a vaces como adorno, otras para prevenirse de la quemadura de los rayos solares, y muchas veces como medicina para las enfermedades de la piel. Yo he podido comprobar sus excelentes propiedades antifúngicas, calmando el picor de los hongos tan frecuentes en los trópicos y curándolos con varias aplicaciones, cosa que no se consigue con los medicamentos sintéticos utilizados en nuestra terapéutica. Es excelente también contra las picaduras de los insectos. Las raíces de este árbol tienen efectos purgantes que ellos conocen muy bien.
(Genipa americana L.)

El akee o huevo vegetal
o seso vegetal

Árbol que produce unos frutos de aspecto muy parecido al marañón citado anteriormente. Pero así como el marañón es inofensivo si no se come cruda la semilla, el seso vegetal es tan tóxico que puede matar a una persona en 24 horas. Desgraciadamente esto ocurre con alguna frecuencia entre los niños que confunden estas dos especies por el aspecto tan parecido que tienen sus frutos. El veneno que contienen es la hipoglobina A y B. Sin embargo, los jamaicanos descubrieron hace mucho que cuando están maduros los frutos, quitándoles el pericarpo y las semillas se pueden comer sin peligro y mezclados con bacalao constituye el plato más delicioso que uno pueda imaginarse.
(Blighia sapida L.)

El ñame
Es un bejuco que posee unas raíces tuberosas de gran tamaño. Constituye la verdura favorita de Panamá, pero es muy venenoso crudo. Sin embargo es comestible y excelente alimento después de ser hervido ya que el calor destruye los alcaloides como la dioscorina que contiene en gran cantidad y que tiene el efecto de paralizar el sistema nervioso. Sin embargo, los indios bri-bris utilizan el jugo para curar las verrugas.
(Dioscorea alata)

El calabazo o totumo De la familia de las Bignoniáceas, es un árbol que produce grandes frutos esféricos o cilíndricos de hasta 30 cm de diámetro, que son de gran utilidad por ser empleados como recipientes por todos los grupos indígenas desde tiempo inmemorial. Su pulpa es purgante y vomitiva, no comestible y de efectos vermífugos. El extracto de la raíz sin embargo es muy tóxico por el ácido cianhídrico y clorogénico que contiene. Los chamanes utilizan esta planta para curar las lombrices de los niños.
(Crescentia cujete)

El palo de buba Es otro árbol de la familia de las Bignoniáceas, con bellas flores azules, violetas y púrpura. Los indios lo utilizan como insecticida y la savia para curar enfermedades de la piel. Antiguamente era utilizado para curar el “mal de las bubas”, unos de los tipos de la sífilis tropical, origen según muchos creen de la sífilis que se extendió por Europa después del descubrimiento.
(Jacaranda filicifolia)

El balsamino
Es un bejuco herbáceo trepador que produce unos vistosos frutos de aspecto parecido a un limón. Los indios utilizan la cocción de los frutos para curar las bronquitis. Sin embargo las semillas son muy venenosas por el alcaloide momordicina que contienen, habiendo sido utilizadas por algunas tribus suramericanas para envenenar sus flechas. Los jaybanás chocóes conocen los efectos abortivos de sus raíces.
(Momordica charantica)

El achiote o bija
Es una de las plantas más populares en toda América tropical. Planta sagrada para muchas tribus, usada en ceremonias mágico-religiosas, ha sido empleada la grasa contenida en sus semillas y frutos para embadurnarse la piel con su vivo volor rojo (embijarse). Ya fué conocida y descrita por nuestro primer cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo en su libro “Historia Natural y General de las Indias y Tierra Firme del Mar Océano”. Los indios utilizan este pigmento rojo para protegerse de la acción de los rayos solares, para embellecerse, y para condimentar sus alimentos ya que tiene un buen efecto estomáquico, superior al del pimentón o el azafrán.
(Bixa orellana L.)

La bien-te-veo o ya-te-vi
Cucurbitácea, muy temida por los baquianos de las selvas de Panamá, porque suele alojarse en sus flores una oruga que al acercarse o tocarla lanza los largos pelos que tiene como si fueran dardos. Aparentemente no produce ningún efecto inmediato, pero a las dos semanas aparece una úlcera en la piel que es aparentemente incurable. Los chamanes cunas sin embargo no le tienen ningún miedo y dicen que basta escupir al pasar delante de la planta para que no haga daño, ni ella ni el insecto o insectos que puedan contenener sus flores. Es común en muchos lugares la idea de que las úlceras de la piel de cicatrización muy tórpida como es la leishmaniasis mucocutánea, son producidas por la picadura de un bejuco y por eso a esta enfermedad en las áreas campesinas de Panamá se les llama “picada de bejuco”. Hoy sabemos que la Leishmaniasis está producida por la picadura de un pequeñísimo Phlebotomus o chitra, casi invisible por lo tenue, que inocula bajo la piel la Leishmania tropica.
(Gurania coccinea)

La yuca o cassava Es una planta herbácea o arbuto leñoso que constituye por sus raíces tuberosas un extraordinario alimento una vez que se le ha extraído el ácido cianhídrico que contiene. Alimento básico de muchas poblaciones de toda América desde mucho antes de la llegada de los descubridores españoles, sirvió para alimentar a éstos que buscaban con más interés el “pan de cazabe” que el oro en sus azarosas expediciones. Luego sería transplantada esta planta al continente africano donde en las regiones tropicales se reprodujo tan bien que vino a constituir alimento también básico para millones de individuos. Pero los indios en América aprendieron desde hace mucho tiempo a lixiviar las raíces tuberosas de esta planta rallándolas y lavándolas con agua que se lleva el tóxico. Este harina es luego preparada en forma de panes y secada al sol con lo que queda lista para ser utilizada en forma de tortillas que sirven para acompañar como el pan a muy diversos alimentos. Hay una yuca dulce y una yuca amarga. Esta última es la que contiene el ácido prúsico o cianhídrico. Durante la conquista algunos indios prefirieron beber el jugo de la yuca venenosa a caer en manos de los descubridores.
(Manihot esculenta)

El árbol fruta de mono Árbol muy frecuente en la costa del Caribe, alcanza 10 o 12 metros de altura. Tiene unos frutos rugosos, una semilla muy grande y una porción carnosa muy agradable para comer. La savia, de fuerte color amarillo, es utilizada por los chamanes para curar úlceras de la piel. Se le llama también “madroño”.
(Rheedia madruno, HBK)

La papaya
Es un árbol de la familia de las Caricáceas, aparentemente débil, pero produce enormes frutos del tamaño de melones, de excelentes propiedades alimenticias y digestivas por el elevado contenido en pepsina que contiene. Sus semillas son utilizadas por los indígenas por sus propiedades vermicidas y vermífugas. El látex es muy cáustico e irritante al contacto con la piel. Los indios conocen su efecto abortivo que se debe a la carpaína que contiene, de sabor amargo, sobre todo en la corteza, y que produce un efecto depresor sobre el sistema nervioso central disminuyendo la frecuencia del pulso por su acción directa sobre el músculo cardiaco. Se ha descubierto que sus frutos tienen excelentes propiedades curativas sobre los procesos artrósicos y lesiones de los discos intervertebrales.


Carica papaya

Las orquídeas, la flor de los Dioses

A quien llega de Europa y penetra en las selvas del Brasil le asombra ver aquel ´infierno verde” lleno de lianas que cuelgan de los árboles gigantescos así como la inmensa variación de plantas epífitas que crecen sobre las ramas de los árboles en una permanente lucha por vivir juntas, en sociedad, pegadas unas a otras para no perderse quizás en aquella inmensa maraña vegetal.

Pero lo que parece un “infierno verde” a la mirada del no habituado a las selvas es el medio caliente húmedo, como una estufa que permite el desarrollo de una de las joyas y maravilla de la Naturaleza: las orquídeas.

Los maravillosos géneros y variedades de plantas, unas utilitarias, otras ornamentales, de las Indias Occidentales, fueron estudiadas desde los primeros tiempos del Descubrimiento de América.

Baste mencionar los nombres de Gonzalo Fernández de Oviedo, el primer cronista de Indias, el gran historiador y naturalista, el padre Joseph de Acosta o Francisco López de Gómara.

Desde que Colón tocó en las costas americanas, ya los españoles colectaron plantas y frutos que trajeron a España, pues quedaron maravillados al contemplar la vegetación tan distinta y nueva del Nuevo Mundo.

Más tarde el Rey Felipe II encargó al médico Francisco Hernández de Toledo que estudiase y dibujase todas las especies vegetales, plantas y animales de Méjico. El extremeño Martín del Barco describió las plantas del Paraguay y así otros muchos.

Botánicos españoles llegaron a alcanzar fama y renombre mundiales el segoviano Andrés Laguna, el primero que grabó en cobre dibujos de plantas, el sevillano Nicolás Monardes, el farmacéutico toledano Lorenzo Pérez y por su parte Juan Fernández de Oviedo que describe todas las plantas de las Antillas y del Caribe.

Misioneros y descubridores utilizaron las plantas del Nuevo Mundo para curar las enfermedades y se extasiaron contemplandolas increíbles variedades de orquídeas con cuya fragancia se deleitaban.Nosotros hemos querido recorrer el Brasil para observar y estudiarmuchas cosas de este gran país, pero sobre todo tenía un personalinterés en ver y observar las orquídeas de estas selvas por mímismo, ver, oler y admirar la “flor de los dioses”, la flor que los indios del amazonas llaman tupáypy que significa: de origen divino o de origen de diosa.

Y tenían razón en maravillarse ante esta obra de dios porque entre todas las especies vegetales con ser muchas de ellas tan hermosas, ninguna puede rivalizar en hermosura con las ORQUÍDEAS.

La maravillosa variedad, color y forma de sus floreszigomorfas, es algo incomparable.

Cuando el explorador habituado a caminar por las selvas percibede pronto el aroma embalsamado de las orquídeas y distinguealgunas sobre las ramas de los árboles o entre la vegetación a la orilla de un río, se siente compensado de todas las fatigas y penalidades, quedando extasiado ante la contemplación de estas joyas de la Naturaleza que parecen rivalizar en dibujos, formas y colores para ver cuál es la más hermosa. He querido no solamente verlas en la Naturaleza sino hablar con los hombres versados en su estudio, ver los lugares donde se las tratapara obtener de ellas combinaciones exquisitas. Para eso mi amigoBurle Marx y su vivero han sido con sus lecciones de gran valor,así como mis viajes a Petrópolis auténtico criadero de orquídeas de donde se exportan por toneladas anualmente obteniendo en sus numerosos viveros experimentales millones de ejemplares a cual más bello.Y desde luego he penetrado en los igarapés y catingas de los selvas amazónicas y mattogrossenses, soportando el calor o el frío, la humedad, los insectos, los reptiles, los espinos, los aguaceros torrenciales, los terrenos pantanosos y el peligro de ser devorado por un carnicero salvaje y todos los riesgos que conlleva esta aventura para ir en busca de las flores de los dioses, de estas aromáticas orquídeas que puede uno contemplar por horas sin cansarse ni comprender cómo se han podido llegar a diferenciar en formas y colores tan diversos y extrañas combinaciones.

Me explicaba Burle Marx que fue Von Martius quien primero dividió al Brasil en regiones o provincias fitogeográficas. Cinco consideró dándoles nombres poéticos tomados de la Mitología griega.

Al norte de Amazonas lo llamó NÁYADES como las ninfas de los ríos, fuentes y manantiales. HAMADRIADAS a la Región del Noroeste brasileño, por las ninfas de los bosques que castigaban a los que cortaban los árboles. DRIADAS es la zona del Este del Brasil, la costa, por las ninfas que protegían a los árboles. OREADAS es el Centro-Oeste del Brasil por las ninfas de las montañas y por último NÁPEAS a la rica vegetación del Sur del Brasil por las ninfas protectoras de los valles y bosques.

Pero en este inmenso país, ya los indios comprendiendo que no todas las plantas tenían el mismo aspecto en todas partes, llamaron caatinga a la región del Nordeste seco, significando esta palabra en lengua tupí, el color blanquecino de los troncos desprovistos de hojas y usaron la palabra igapó para designar la vegetación inundada o igarapés del área amazónica, la misma que Humboldt denominó HILÉIA. Cerrados se llaman los campos de vegetación dura y áspera de Minas, Goiás, Matto Grosso y campinas a la pampa que se extiende hasta Uruguay y Argentina. Entre todos estos tipos de vegetación y todas las regiones del Brasil se encuentran orquídeas.

Las ORQUÍDEAS constituyen una familia de plantas, las ORQUIDÁCEAS, Monocotiledóneas, orden Microspermas, Suborden Ginandrascuyas características, además de la belleza y gran variedad son poseer flores zigomorfas y semillas sin albumen.

Las flores de las orquídeas pueden ser: HOMOCLAMÍDEAS y HETEROCLAMÍDEAS.

La palabra Homoclamídeas viene del griego klamis, que era una capa corta usada por los griegos para montar a caballo, de la que derivó la clamide de los romanos. Por lo tanto Homoclamídeas quiere decir que tienen los verticilos periánticos de forma, tamaño y demás características semejantes, homo.

HETEROCLAMÍDEAS significa que tienen los verticilos periánticos diferentes de color, tamaño y consistencia.
El verticilo periántico es el vestido o cubierta de la flor.
No olvidemos esto, los verticilos florales son: el cáliz, la corola, el androceo (los estambres) y el gineceo (pistilo y carpelos). Precisamentees en estas cubiertas florales en las que se pone de manifiesto la gran variabilidad y belleza de estas plantas. Las variaciones de color, forma y combinaciones de éstas es infinita.

Sean homo o heteroclamídeas las flores de las orquídeas, tienen como carácter fundamental el ser trímeras, casi siempre hermafroditas (HERMAFRODITO era hijo de Hermes y Afrodita en la Mitología griega y poseía ambos sexos) y la mayor parte resupinadas.

Expliquemos estos términos para quienes no manejen a diario la Botánica.

Trímeras, quiere decir que constan de tres partes, hermafroditas, que concurren en ellas los dos sexos o sea que tienen androceo y gineceo 1 y resupinado, que procede del latín resupinatus que quiere decir echado panza arriba. Se dice resupinado por lo tanto cuando la posición de un órgano o parte de él no es la misma que se considera normal.

Hemos dicho que son zigomorfas, lo que quiere decir que si las dividimos por una línea media de simetría ambos lados son iguales, la simetría es bilateral. Si no fuesen así y cada lado fuera distinto al otro se llamarían actinomorfas.

Así al decir que una flor es resupinada significamos que su orientación hace que la parte anterior o inferior ocupe la parte trasera, posición que no es normal.

Hay unas 6.000 especies de ORQUÍDEAS en los países cálidos. Algunas se desarrollan en tierra con raíces o rizoma rastrero pero muchas en el trópico se desarrollan en los árboles viviendo sobrepuestas a expensas de ellos o de la simple humedad atmosférica, es decir, son epifitas, que quiere decir epi, sobre y fitos, planta, o sea que están sobre otras plantas o árboles. En éste último caso sus raíces son aéreas, en fascículo, lo que les sirve para absorber la humedady el alimento que requieren, o para sostenerse.

La flor de la orquídea tiene tres sépalos y tres pétalos. De los pétalos, el impar posterior es de forma distinta formando a menudo el llamado labelo (diminutivo de labio). También varía además de la forma, el color y puede estar dividido en tres partes por ceñidores, partes que se denominan epiquilo, mesoquilo e hipoquilo.
Ensu parte superior presenta a veces una prominencia llamada callo.
Cuando aparece así dividido parece que tiene tres lóbulos, estrilobado. Es frecuente que se prolongue por detrás en un extremo llamado espolón.
El labelo, suele por lo general estar vuelto hacia abajo por la resupinación que antes mencionaba.

Las orquídeas son plantas perennes. Algunas alcanzan un gran número de años.
Algunas dan flor en su primer año de vida, y otras sólo al cabo de 10 y más años.
Toda orquídea suele tener una parte erecta y otra rastrera. Laprimera, eréctil se llama caule o tallo y la rastrera y a veces eréctil también que produce raíces, se llama rizoma.

Las orquídeas pueden ser también clasificadas según las características de su eje.

Monopodiales son aquellas en las que hay un eje principal en cuyo ápice se encuentra siempre el punto vegetativo, es decir tiene un solo pie. De él puede arrancar ramificaciones secundarias. Ejemplos de Monopodiales son: Vanda, Campylocentrum.

Simpodiales son aquellas orquídeas cuyo eje principal es compuesto, produciéndose renuevos laterales. Ejemplo de Simpodiales: Cattleya, Lealia, Oncidium, Miltonia.

Hay orquídeas con caules o tallo espesos, carnosos, gruesos. En estos casos el tallo está especializado en almacenar substancias nutritivas para reservarlas para la época de sequía.

Según el lugar donde se desarrollan podemos decir que hay orquídeas terrestres, cuando brotan de la simple tierra, paludícolas las que brotan en las lagunas, rupícolas cuando nacen sobre las rocas, dendrícolas las que se crían en los árboles, saprofitas si se alimentan de restos en descomposición y saxícolas cuando aparecen entrecascajales.

Las orquídeas como las demás plantas se adaptan al terreno. Parece como si supieran como es el medio que las rodea. Así si hay sequías o calor excesivo, para resistirlo desarrollan hojas carnosas con savia abundante, si hay incendios frecuentes en una zona o sequías prolongadas sus órganos de reserva son hipogeos es decir rizomas que se desarrollan bajo tierra y a veces tubérculos. Son tan sensibles a veces que en las horas de calor doblan fuertemente sus hojas y en cambio las abren esponjándose cuando llueve o hace fresco, generalmente al atardecer o en la noche. Un ejemplo de esta clase son las Pleurothalis que tienen sus hojas muy carnosas. Algunas llegan a tener seudobulbos de hasta varios kilos como los Criptopodium que viven en regiones muy secas. También tiene más de un kilo de peso los órganos de reserva de las Catasetum cassideum. Muchas Cattleyas, Oncidium, Laelias, Schomburghias y Bifrenarias los tiene bastante pesados también, por haberse adaptado al medio en que viven evitando así el morir por desecación.

También hay gran variedad de hojas en las orquídeas, así unas son planas, otras elípticas y ovales, orbiculares, surcadas o lanceoladas.

Las raíces suelen ser adventicias y a veces tuberosas, incluso aéreas, recubiertas por un velamen o cubierta esponjosa que es un órgano diferenciado para absorber agua. Como en todas las plantas la raíz no sólo sirve para alimentar a la planta sino para sujetarla, fijarla. Pero en algunos casos de orquídeas las raíces tiene otra misión muy especializada como en los Campylocentrum que contra lo que parecería normal, la raíz tiene la misión de realizar la fotosíntesis, misión reservada a las hojas verdes y entre las Catasetum, Stanhopea, Cryptopódium y Eriopsis presentan conductos las raíces que sirven para airearlas (neumatóforos). En algunos casos también de Catasetum y Cryptopodium en la raíz se encuentra gran cantidad de una cierta sustancia gomosa que se ha llamado “colade zapatero”. En relación con las inflorescencias son del tipo llamado botrítico, que en Botánica significa que no está terminada por una flor sino por una bráctea estéril o punta atrofiada. Esta bráctea es el verdadero remate o extremo del pedúnculo y la orquídea, la flor en sí de la orquídea es siempre aunque no lo parezca, lateral.

Tomemos una flor de una orquídea y estudiemos la disposición de sus hojas, su diagrama. Veremos que los tres segmentos externos son los sépalos y alternando con ellos los otros tres segmentos que son los pétalos. De los sépalos, uno está siempre vuelto hacia la bráctea en que dijimos que termina el pedículo, los otros dos no. De los pétalos, el impar está vuelto hacia el eje de la inflorescencia formando el labelo.

En el centro del diagrama así formado vemos la columna, aquilo o ginostema, en la que están reunidos todos los componentes del androceo (los estambres) y los del gineceo (estiletes y estigmas). No todos los estambres del androceo que deberían ser seis, se desarrollan si no sólo uno o dos, lo mismo que de los estiletes yestigmas.

Esto origina una nueva forma de clasificar a las orquídeas en:

MONANDRAS, la que tiene una sola antera fértil y desarrollada.
DIANDRAS las que poseen dos estambres fértiles.

De las partes atrofiadas del androceo y gineceo se desarrolla la columna o sinostema que es una de las características más típicas dela flor en las orquídeas.

Funcionalmente el labelo, es decir el pétalo impar diferenciado y desarrollado es la parte más importante de la cubierta floral. La razón es que tiene la misión de atraer y recibir a sus huéspedes, sean insectos o aves y transferirles las masas polínicas que llevarán a otra flor. En la base del labelo hay unas pequeñas aberturas por las que mana el néctar. Además está recubierto por formaciones muy originales como son callosidades, pelos y papilas, a veces protuberancias en forma de cuernecillos de los que mana un líquido dulce que van llenando el epiquilio del labelo. Esto atrae a las hormigas (mirmecofilia) que al marchar después de haber gustado el dulce néctar llevarán en sus espaldas o costados los elementos polinizantes.

De ahí la gran variedad de formas y estructuras de los labelos y su importancia para la vida de la orquídea.

La Naturaleza es tan sabia que en labelo crea a veces un verdadero laberinto con dificutades para poder llegar por él hasta el néctar.

El insecto, atraído por el aroma que suelen despedir las flores de las orquídeas o según se ha pensado por vibraciones que serían captadas por los insectos penetraría por este laberinto del labelo hasta llegar al néctar. Satisfecho se retira y al hacerlo es cuando roza el polinario que se fija en sudorso y cabeza. Atraído por otra flor vuelve a penetrar en ella impregnándola con el polen que llega hasta la cavidad estigmática. Al luchar por salir el insecto contribuye a extender el polen.

A veces el aroma de la orquídea no es percibido por el ser humano, pero sí puede ser percibido por el insecto. Lo que para nosotros es un estímulo subliminal puede ser normal para una abeja, una mosca o una hormiga. Aquí se ve que hay un intercambio útil para el insecto que se harta del delicioso néctar y de la orquídea que es fecundada gracias a la acción de los insectos.

Pero todavía hay más. La emisión de aroma por las orquídeas se hace a veces a determinadas horas que coinciden con las de aparición de los insectos. La especialización ha llegado al extremo de saber las orquídeas adaptarse a las costumbres de los insectos o los insectos a las costumbres de las orquídeas.

Un fenómeno muy curioso en el Brasil es la llamada orquidomir-mecofilia,que consiste en ver una orquídea saliendo aparentemente de un nido de hormigas de las llamadas azteca (Azteca paraënsis).

No hay duda de que se trata de una asociación biológica. La orquídea crece y las hormigas van formando su nido en torno a ella. Las hormigas toman de la orquídea su néctar y del nido obtiene la orquídea la forma de germinar sus semillas.

Hay orquídeas de gran tamaño, casi como una mano, mientras otras son tan pequeñas que para ver bien sus dibujos multicolores es preciso usar una lupa. Son macro y micro-orquídeas.

La superstición popular dice que las orquídeas traen suerte. Se han generalizado como costoso objeto de regalo. Y sin embargo quien viva en el campo en el Brasil puede tener su propio orquidario para cultivarlas en su casa con gran facilidad. Pero también se puede tener un orquidario aunque se viva en un país frío o mediterráneo, ya que orquídeas se encuentran por todo el mundo hasta en las regiones árticas. Eso sí donde mejor y más variación se desarrolla es en el trópico.

En los orquidarios de Petrópolis tuve oportunidad de ver enormes cantidades de orquídeas y gran variedad. Entre las más fáciles de transportar por que posee seudobulbos y hojas propias con reservas acuosas y alimenticias están las: CATTLEYAS, LAELIAS, CATASETUM, STANHOPEA, ONCIDIUM, MILTONIA, SCHOMBURGHIA, BRASSAVOLA, LEPTOTES GONGORA, CYRRHEA, ENCYCLIA, MAXILLARIA, EPIDENDRUM.

Lo que no es de extrañar después de ver uno de estos orquidarios es que los indios llamasen a las orquídeas TUPAYPY que significa de origen divino y que en especial a las Lealias y Cattleyas las llamasen TUPAYPY YARACATÚ que significa “flor de los dioses, de buena boca”.

La medicina aborigen americana y la medicina moderna

La aportación de la medicina aborigen americana a la medicina moderna es un tema siempre apasionante, no solo por su interés histórico, sino por que es un tema siempre abierto a nuevas perspectivas.

Comenzó esta aportación en 1492 y constituyó una verdadera revolución terapéutica en su tiempo, que aun no ha cesado ya que en nuestros días se esta trabajando en Botánica aborigen en diversos centros de la investigación de América y la Botánica americana sigue proporcionando nuevos elementos valiosos a la terapéutica moderna.

¿Cómo era la Medicina aborigen americana a la llegada de los descubridores españoles al Nuevo Mundo?. Acompañando a Cristóbal Colon fueron a América el cirujano maestre Alonso, vecino de Moguer, el doctor Diego Álvarez Chanca, el flebótomo Melchor, el maestre Juan, cirujano y el maestre Diego, boticario. Posteriormente irían el cirujano Berlanga, que introdujo en América la caña de azúcar, base de riqueza para muchos países de aquel continente aun en nuestros días, el cirujano Camacho y los médicos Sepúlveda y Navarro.

Entre los primeros mártires hubo dos médicos, junto con el primer contingente de españoles que Colon deja en el Fuerte de la Natividad en las islas recién descubiertas: maestre Alonso y maestre Juan. La ciencia medica fue la primera en pagar con su sangre y su vida la nueva etapa del Descubrimiento.

El contacto con la nueva patología americana, desconocida en su mayor parte por los españoles, les hace conocer tempranamente garrapatas y coloradillas, jejenes y morrongóys, moscas y mosquitos de voracidad inusitada, pulgas arenarias y niguas, y les da pestilencias “de las cuales murieron muchos soldados y demás desto todos los demás adolecimos de unas malas llagas en las piernas” según dirá Bernal Díaz del Castillo.

Balboa ya había señalado anteriormente que de las entradas o exploraciones por aquellas selvas del Darién regresaban todos plagados de llagas en brazos y piernas. Todos los españoles que desde el primer momento escriben sobre las tierras recién descubiertas de Indias, repiten una y otra vez que los insectos les hacen la vida imposible. Oviedo hace repetidas menciones y descripciones de los nuevos males, en especial de la bubas, que tanta polémica creará hasta nuestros días.

Sífilis tropical, treponematosis, no transmitida en forma venérea, pian, frambesia, yaws, leishmaniasis, pinta o mal del pinto o carate, fiebres palúdicas, disenterías a causa de las aguas contaminadas, amebiasis, alimentos descompuestos, escorbuto en las tripulaciones que pasaban meses en el mar sin comer alimentos frescos vegetales, parasitosis de todo tipo, dermatomicosis, filariosis, enfermedad de Chagas, viriasis múltiples, epidemias de modorra…

¿Qué hacer ante esta variada, polimorfa e infinita de nueva patología, muchas veces de insospechado origen?

Hernán Cortes dará solución, observando en carta al Rey que “no necesita médicos de España, ya que con los curanderos indios tiene bastante”, Cortes comprobó en si mismo la eficacia terapéutica de aquellos hombres que si no tenían hospitales, ni religión cristiana, ni ancestrales avances filosóficos, tenían algo que para él era mucho más sutil como hombre práctico que era: un empirismo tradicional, una experiencia de ensayos milenarios y que les había hecho llegar al conocimiento por medio del acierto y el error, transmitido de generación en generación de los efectos curativos de las plantas. La extensa Botánica del Nuevo Mundo proveían al descubridor de toda clase de nuevos remedios desconocidos para el europeo. Dios daba la llaga, pero también daba la Medicina.

Bernal Diaz, Pedro de Alvarado, Hernán cortes, Balboa y miles de descubridores españoles fueron maláricos. Disentería de sangre adolecieron muchos de los que participaron en la batalla de Uspactán en 1529.

Bernal nos habla del mucho padecimiento de bubas que sufrieron los soldados de Cortes, Pedrarías Dávila sufrió una úlcera en sus partes pudendas, probablemente leishmaniasis, hasta el fin de sus días. Y así, infinidad de nuevas enfermedades, junto con exacerbación de otros viejos padecimientos, maltrataron a los descubridores.

No es de extrañar que desde el primer momento que los españoles pisaron tierra de América se despertase en ellos el interés por las cosas que en ella había y en especial de las plantas. Basta leer a los cronistas de todo tiempo para comprobarlo. Así debemos al propio médico de Colón, Álvarez Chanca, el conocimiento de la patata, cacao, maíz, mandioca, copaiba, guayaco y palo Brasil. El mismo Colón anota que hay miles de árboles nuevos para él. Oviedo dedica buena parte de su obra a la descripción de las plantas y animales de las tierras recién descubiertas y una especial atención a la acción medicinal y alimenticia de las plantas del Nuevo Mundo.

Le seguirán con más preparación científica, aunque no con mayor capacidad de observación, el P. José de Acosta, quien ya menciona la patata como alimento y numerosas plantas medicinales como la zarzaparrilla, la raíz de mechoacan y otras muchas.

Agustín de Zárate en su Historia del Descubrimiento y conquista del Perú (1555) habla también de la patata.

¿Cómo era la medicina aborigen en América a la llegada de los descubridores españoles? Dependía del grupo cultural y había muchísimos y muy variados. Mientras la mayoría basaba la terapéutica en la magia y en el empirismo, otros grupos habían evolucionado hacia estados mas avanzados y así aztecas, mayas e incas habían logrado un notable desarrollo tanto en la terapéutica medicinal como en la quirúrgica. Se daba, sin embargo el contrasentido de que su desarrollo no había podido prescindir del sacrificio humano ni del canibalismo por muy ritual que fuese.

El chamanismo era una institución generalizada como lo es aún en los grupos que, como fósiles vivientes, conservan sus antiguas tradiciones y culturas lo es aún en Oceanía y África. Pero en las altas culturas americanas había evolucionado hacia una medicina sacerdotal, como ya había ocurrido en el antiguo Egipto, Siria y Babilonia por ejemplo.

En Méjico, capital del Anahuac, el emperador disponía cerca de sus templos de grandes jardines botánicos donde se aclimataban, a la par que plantas ornamentales de todo el imperio, otras medicinales de todos los territorios bajo su mando. En los tianquez o mercados aztecas, que eran verdaderas instituciones, los herbolarios vendían toda clase de plantas medicinales. Los Tlama-tepati-ticitl eran los medicos generales que curaban con plantas, baños, dietas, laxantes o purgantes. El Texoxo-Tlacicitl era el que se dedicaba a la cirugía. Los que practicaban flebotomías y sangraban eran los Tzoc-tzoani. Las parteras eran las Tlamatkiti-tzitl. Los yerberos eran los Papiani-Panamacani. Los especialistas en las enfermedades de los ojos tlancotinalitztli y los arregla huesos eran los teomiquetzani.

Practicaban la adivinación para llegar al diagnostico y la purificación para desagraviar al dios ofendido. Extraían la causa del mal por medio de la succión, como hacían todavía muchas tribus primitivas. La fisioterapia estuvo muy extendida entre los aztecas y así conocieron y usaron el baño de vapor o temazcalli, el masaje, la dieta y el ayuno como técnicas curativas.

La cultura médica de los mayas fue en conjunto muy similar a la azteca. El ahmen es el que sabe y era capaz de curar por diversos procedimientos, seguían a la previa ceremonia de adivinación o diagnostico.

Entre los incas, al llegar los primeros españoles, la medicina era como entre aztecas y mayas, una mezcla de religión, magia y empirismo. El amauta es el medico-sacerdote de la nobleza incaica, casta sacerdotal dedicada al arte de curar, con sus propias escuelas donde eran entrenados los mas selectos de sus descendientes. Llegaron a tener conocimientos muy por encima de su tiempo en Neurocirugía, cirugía craneal principalmente, practicando con profusión la trepanación craneal (a veces parece haber existido una verdadera locura de trepanar) logrando un elevado índice de supervivencias, incluso en casos muy delicados de traumas craneales tan frecuentes a causa de sus armas y forma de luchar. Sus mazas golpeaban espacialmente la cabeza, de manera que la fractura con hundimiento fue su principal lesión craneal en la que adquirieron gran practica quirúrgica los cirujanos militares.

Los hampi-camayoc, por su parte, eran los guardadores de medicinas. Otros eran los comasca o sancoyoc, que en un plano inferior equivalían al curandero, hechicero, envenenador y médico del pueblo llano. Utilizaban la adivinación diagnóstica lanzando las hojas de coca y la succión como terapéutica unida al uso de hierbas de acción medicinal.

Los collahuaya eran otros buenos hierberos, buenos botánicos y el ichuri era el chaman adivino.

Todos los cronistas de Indias refieren extensos capítulos al arte de curar entre los pueblos amerindios.

Los españoles no dejaron de aprovechar los nuevos descubrimientos en materia médica, y los nuevos remedios fueron pasando en una u otra forma al viejo mundo.

En esta acción destacan los médicos Nicolás Monardes, que vivió en Sevilla donde ejerció su profesión y recibía de América las plantas y substancias medicinales que utilizaba en sus propios pacientes, observando sus buenos efectos curativos y el doctor Francisco Hernández, protomédico de Felipe II, quien realizó en 1570 su viaje a Nueva España para estudiar la Historia Natural por orden del monarca. Allí conoció e hizo amistad con numerosos médicos aborígenes, utilizando sus conocimientos para escribir su voluminosa obra, gran parte de la cual estaba dedicada al estudio de los remedios vegetales. Posteriormente, las numerosas expediciones como la de Mutis, que estudió las plantas del Nuevo Reino de Granada, que abrió el camino para el conocimiento de innumerables plantas medicinales de América que luego penetraron en Europa. Su Flora de Bogotá y Nueva Granada es algo verdaderamente notable, como lo son los miles de dibujos del natural que aún se conservan en sus maravillosos colores, por fortuna bien guardados en un armario de acero, contra todo riesgo de incendio o inundación en los sótanos del Instituto Botánico Cavanilles del Jardín Botánico de Madrid, donde he podido verlos y estudiarlos.

Ruiz y Pavón estudiaron la Flora de Perú y Chile, resultado de lo cual es su obra Flora peruviana et chilensis. Ellos fueron quienes extendieron el uso de la Ratania y la Calaguala y el conocimiento de las quinas del Perú.

Mociño, Sessé y Castillo harán otro trabajo de investigación botánica en América, resultado del cual será su obra Plantae Novae Hispaniae.

¿Qué influencia ejercieron las nuevas substancias en España y posteriormente en Europa, en la dieta y en la terapéutica?

Bastaría que citásemos la quina, la zarzaparrilla, la ipecacuana, el palo santo o guayaco, el curare, la coca, la cáscara sagrada, jalapa, el Bálsamo del Perú, el Podófilo, la ratania, la angostura, la escobilla, la cuasia, la kamala, la copaiba, el paico, el jaborandi y la guaraná y la raíz de polígala entre miles de plantas americanas de acción medicinal. Y la yuca, el maíz, la patata, el cacao entre las alimenticias para comprender que podemos hablar de una verdadera revolución terapéutica y alimentaria, sin mencionar las especias, como la canela(Cinamomun ceylanicum), vainilla (Vanilla planifolia), nuez moscada (Myristica fragans), pimienta(Piper nigrum), clavo(Eugenia aromática).

O las plantas de uso industrial como las tintóreas: añil (Indigofera tinctorea), palo Brasil (Caesalpina brasiliensis), alheña (Lawsonia inermis), achiote (Bixa orellana), jagua (Genipa americana), cúrcuma (Cúrcuma longa), glasto (Isatis tinctorea), Reseda silvestre (Reseda lutea), y otras maderables o productoras de substancias tan difundidas como el caucho (Hevea brasiliensis), el marfil vegetal o cabeza de negrito (Phytelephas seemanii), la caoba, el guayacán, los cedros amargos, los bongos, los tangarés, etc.

La quina (Cinchona spp) fue una verdadera panacea. Decía Ramazzini que “la quina fue a la medicina lo que la pólvora al arte de la guerra”. Una verdadera revolución.

Y el maíz y la yuca (Zea mays y Manihot utilísima o mandioca para millones de seres humanos en el continente africano) que son originarias de América, hoy son base alimenticia, especialmente la yuca.

En cuanto a la patata (Solanum tuberosum) siendo oriunda de América hoy es base alimenticia de muchos pueblos de Europa. Venció el hambre en Inglaterra y países como Rusia, Polonia, Alemania y todos los países de Europa no se conciben hoy sin patatas. Por ello podemos decir, que como muchas de las plantas medicinales, las alimenticias han ejercido una influencia decisiva y la seguirán ejerciendo sobre la salud y la dieta de los pueblos europeos.

La quina tiene una larga historia que no vamos a exponer aquí, pero ha dado lugar a muchos libros escritos sobre sus propiedades y ha curado a millones de personas, especialmente sus derivados, utilizados aún hoy día para curar la malaria.

El Curare (Strichnos toxifera) también utilizado ampliamente en cirugía moderna, como anestésico de base, mediante sus derivados.

La Cáscara sagrada o jalapa (Convolvulus jalapa) purgante que se encuentra hace muchos años en la Farmacopea de toda Europa. La raíz de Michoacán o el ruibarbo de Indias que tanto alababa Monardes.

La ipecacuana (Psychotria emética) excelente amebicida y emético, del que se obtiene la emetina, insustituible amebicida.

El guayacán (Guayacum officinale) muy utilizado como sudorífico, diurético y antisifilítico en tiempos pasados. Se le llamó también palo santo o palo de bubas porque los indios lo usaban para curar esta enfermedad.

La zarzaparrilla(smilax sp) se usó y aún se utilizaba como diaforético, antigotoso, tónico gástrico, depurativo, diurético y aún antisifilítico. Hoy ha caído en desuso, pero durante varios siglos ha sido medicina de uso diario. Mutis preparaba con ella su famosa cerveza policresta combinada con la quina anaranjada.

El Bálsamo del Perú (Myroxylon peruiferum) aunque nunca lo hubo en el Perú, sino en Méjico, América Central y Colombia, fue muy usado por los indios (su savia negruzca) para la curación de las heridas. Luego se difundió por Europa para curar enfermedades de la piel, entre ellas la sarna y para la elaboración de pomadas. A este árbol se le llamó en Méjico huitziloxitl.

El Bálsamo de Tolú (Myroxylom balsamum o Toluiferum balsamum). Se utilizó su resina como la del Bálsamo del Perú para curar las heridas. Monardes lo alabó en gran medida entre las plantas recibidas por él.

El Podófilo (Podophyllum peltatum), purgante, colagogo, usado en trastornos hepáticos. En tintura concentrada es excelente y aún se usa para extirpar las verrugas especialmente el herpes progenital.

El Paico(Chenopodium antihelminticum) excelente vermífugo ampliamente utilizado, primero por los indios y luego en toda Europa.

La Ratania o estancadera (Ratania trinada) usada por los indios tupí como antihemorrágico fue introducido por Hipólito Ruiz en España. La había encontrado en el Perú. Hizo extractos que proporcionó al famoso médico Ruiz de Luzuriaga quien trató a varios pacientes con excelentes resultados, presentando luego un trabajo sobre el tema a la Real Academia de Medicina.

La Cuasa (Cuasia amara L.) traída a Europa desde Surinam pasando del Caribe a las Farmacopeas europeas como febrífugo, aperitivo y alexitérico, diurético y tónico estomacal, así como vermífugo en enemas.

La Angostura (Cusparia trifoliata) estudida por Mutis, se difundió por Europa como febrífugo, antipalúdico y tónico digestivo.

La Escobilla (Scoparia dulcis) que cito aquí por ser la preferida de Mutis quien la usaba como tónico y febrífugo, asegurando que había reducido toda su farmacopea personal a esta sola planta.

La Kamala (mallotus philippinensis) una Euforbiáceas de gran poder tenífugo y vermífugo, así como excelente en muchas dermatitis fue utilizada en Filipinas trayéndola a Europa donde fue también muy usada como tenífugo.

El Jaborandi (Pilocarpus gondotianus) conocido por los indios tupí-guaraní como emenagogo, abortivo, antirreumático, antianémico, anticatarral, también fue muy utilizado en Europa como sialorreico, sudorífico, gracias a sus alcaloides, isopilocarpina, pilocarpina, y pilosina, excitantes del Sistema Nervioso Central, muy utilizado en oftalmología.

La lista sería in terminable y aún más… ya que existen en América todavía miles de especies y géneros de plantas cuyos efectos terapéuticos aún no se han difundido.

Personalmente he tenido la suerte de conocer y utilizar numerosas plantas de Centro y Sudamérica en diversos procesos patológicos. Pondré un ejemplo de los más llamativos para terminar: la jagua(Genipa americana). He podido experimentar en repetidas ocasiones sus efectos antimicóticos, fungicidas, extraordinarios en las dermatomicosis, pie de atleta y afecciones dermatológicas pruriginosas. Fue desde los primeros tiempos del Descubrimiento muy alabada por Gonzalo Fernández de Oviedo, nuestro primer cronista de Indias y tenía mucha razón para hacerlo.

En el instituto de Investigaciones Amazónicas de Manaos, en Brasil, así como en otros muchos centros de investigación se están llevando a cabo una serie de estudios sobre las plantas utilizadas por los indios actuales como remedios para sus enfermedades, para comprobar en ella la existencia de posibles substancias terapéuticas nuevas. Algunas de ellas podrían revolucionar la terapéutica actual.

Los indios conocen muchos de sus efectos terapéuticos aunque las utilicen por sus aspectos mágicos. El amplio campo de los líquenes, de los hongos, de los cactus, aún casi virgen, está aún por estudiar. Creemos que en este terreno existe aún un gran futuro para la medicina y la terapéutica de las enfermedades que no debemos olvidar.

Magia y chamanismo

El autor presenta una revisión del significado de la magia y las leyes que la rigen, expuestas por FRAZER: Ley homeopática o de semejanza y Ley de contacto o contaminante, Ley de simpatía. Estas leyes no escritas, están en el fondo del pensamiento del hombre primitivo conformando todas sus acciones con preceptos positivos y negativos (tabús). Con la magia, pretende el hombre primitivo controlar las fuerzas de la Naturaleza por medios coercitivos, intento que le lleva a la especialización, surgiendo el chamán, el mago, el hechicero, que utilizará los poderes de que se le ha investido o atribuído, sea de forma congénita, por el aprendizaje vocacional, posesión por un espíritu u otras formas de reclutamiento, unas veces para hacer el bien (magia blanca), otras para hacer daño a algún enemigo (magia negra).

Revisa el autor el concepto de chamán que concentra en sí todos los poderes, sean curativos, predictorios, adivinatorios, religioso-sacerdotales, ritualísticos, siendo el depositario de las tradiciones de la tribu y el intermediario entre las fuerzas sobrenaturales y el hombre.

Revisa también las variantes del chamanismo como forma de religión primitiva, en diversas culturas: cunas, chocóes y guaimíes del Istmo de Panamá con quienes convivió durante 18 años y de algunas culturas del Norte y Centro de Asia que ha tenido la oportunidad de estudiar muy de cerca. Y termina con su Teoría y Práctica del que ha llamado “Pacto Médico-hechicero” que fué la base de su trabajo como médico de Salud Pública entre grupos primitivos, enseñando a los chamanes técnicas modernas de curar, proporcionándoles medicinas para curar las enfermedades que les aquejaban, especialmente en lugares remotos donde no podían disponer de los auxilios de la Terapéutica moderna. Como compensación, siempre encontró la amistad y la confianza de aquellas gentes, sobre todo de los chamanes que le mostraron muchos de los secretos usos de las plantas de la selva así como el conocimiento de sus tradiciones milenarias que sirvieron al autor para poder escribir numerosas obras sobre su vida y costumbres.

CHAMANISMO

Para poder comprender el chamanismo es preciso antes entender lo que es la magia y lo que ésta significa en las culturas primitivas o tradicionales que han llegado hasta nuestros días como auténticos fósiles humanos vivientes.

Son clásicos los estudios de James Frazer sobre la magia (1890), a la que considera basada en dos principios fundamentales: 1º Lo semejante produce lo semejante y 2º las cosas que estuvieron en contacto actúan recíprocamente a distancia una sobre otra, aun después de haber sido cortado todo contacto físico.

Podemos sintetizarlas así:

1. Ley de semejanza (magia imitativa u homeopática).

2. Ley de contacto o contagio (magia contaminante o contagiosa).

La magia, dice Frazer, es para el primitivo un arte, no una ciencia. Le sirve para razonar a su manera lógicamente, pero igual que digiere sus alimentos, es decir ignorando por completo los procesos fisiológicos y mentales esenciales para una u otra operación. La lógica se basa en una simple o a veces complicada asociación de ideas, sea por semejanza, sea por contigüidad. Frazer comprende ambas formas de magia bajo la denominación general de magia simpática (Ley de simpatía).

La Ley de simpatía que rige la magia, se compone de preceptos positivos y negativos. Los primeros son los encantamientos, los segundos son los tabús, las prohibiciones. “Haz esto para que acontezca esto otro”, o bien, “No hagas esto para que no suceda esto otro”. Son dos ideas contrapuestas: producir el acontecimiento que se desea o evitar el suceso que se teme.

Es increíble la cantidad de prohibiciones a que puede llegar un individuo que forme parte de una tribu primitiva donde rige el principio de la magia negativa (tabús) y la cantidad de cosas que en todas las situaciones de su vida realiza, aplicando el principio positivo de la magia que tiene siempre, constantemente, presente. Nada de lo que hace o de lo que no hace, ningún acontecimiento de su vida diaria, hasta los más elementales, están exentos de esas reglas positivas o negativas de la magia.

La magia, entendida así por el primitivo, tiene un contenido esencial y determinante: el control de las fuerzas de la Naturaleza por medios coercitivos. El hombre en general y el hechicero, el chamán en particular, tiene con la magia la sensación de que puede poner a su disposición todas las fuerzas de la Naturaleza. Es una técnica de control de esas fuerzas, sean dioses, sean diablos, sean las fuerzas del bien o los poderes del mal.

A través de la magia, por otra parte, el hombre es dueño del bien y del mal, pudiendo hacer uno u otro según convenga, y puede hacerlo eliminando factores como el tiempo y la distancia. Con el pensamiento mágico, con las acciones mágicas, puede acabar con un enemigo que esté lejos de aquel lugar donde se encuentra. Bastará que actúe por procuración sobre una imagen o una substancia que le represente, sea un muñeco de barro o madera, sean restos o excreciones del enemigo como uñas, cabellos, vestidos o algo que le haya pertenecido o estado en contacto con él.

Los intentos de hacer daño por el camino de las leyes de la magia se conocen como magia negra, mientras los intentos de conseguir el bien, la curación de una enfermedad o algo grato para la persona o el grupo, en suma su felicidad, se conoce como magia blanca.

El hombre primitivo, gracias al pensamiento mágico aleja sus temores y se siente todopoderoso. Solamente puede temer que su enemigo disponga también de una fuerza mágica, superior a la suya, y el equilibrio se rompa.

Siempre en la tribu o grupo habrá quien posea más fuerza mágica. Este será el hechicero o chamán en cualquiera de sus formas y siempre habrá una fuerza mágica congénita y otra adquirida por diversos mecanismos. Pero en todo lo cotidiano, el primitivo actúa a través de asociaciones de ideas que consideramos como parte de la magia que rige la vida y las acciones del hombre.

Por eso no es de extrañar que Frazer exclamase que no hay hombre menos libre que el hombre primitivo. “Es un esclavo, decía, y no de un amo visible, sino del pasado, de los espíritus, de sus antecesores muertos que rondan sus pasos desde que nace hasta que muere y le gobiernan con cetro de hierro”.

Sus leyes no están escritas pero son implacables.

Frazer consideraba a la magia, hermana bastarda de la ciencia. Usa la analogía, la asociación de ideas, pero por un camino erróneo, partiendo de un principio falso, equivocado. La asociación de ideas será indispensable para hallar el camino de la razón, del razonamiento, de la autocrítica, del experimento, de todo lo que conduce a la ciencia. Reconoce, sin embargo, que la magia tuvo que ser la primera y fué necesaria, siendo la que llevó a ciertos hombres de selección al poder supremo y aún a divinizarlos, a crear gobiernos teocráticos y despóticos que exigían una servil obediencia al rey-dios. Y paradójicamente este camino acabó con el pensamiento mágico, abriendo paso a la libertad, despejando el camino a la ciencia. La magia fué hija del error y madre de la libertad y la verdad.

Si la magia es lo opuesto a la ciencia, la magia es en otro orden de ideas, lo opuesto, la antítesis de la religión. Con el instrumento de poder que es la magia, el hombre controla, domina las fuerzas de la naturaleza, las fuerzas sobrenaturales, pone bajo su poder a la divinidad, a las fuerzas del bien y del mal. La religión, en cambio, comprendiendo su impotencia ante esas fuerzas sobrenaturales y esa divinidad, trata de propiciarla por medio del ruego, la plegaria, la oración y el sacrificio. Y la religión apareció en el momento en que el hombre comprendió el error del pensamiento mágico. Cuando su fe en la magia desaparece, surge la idea religiosa, el pensamiento verdaderamente religioso. Como en otro orden de ideas, al perder su fe en la magia y comenzar a pensar “racionalmente”, se pone en el camino de la ciencia, del experimento, del pensamiento científico.

No obstante, esto que parece llevarnos a principios generales, no sucede de la misma forma en todos los seres humanos. Por un lado, el aislamiento y múltiples razones de orden ambiental, han permitido la gran disparidad de culturas cronológicas existentes en nuestro mundo actual, que hacen posible la coexistencia de hombres que viven en medio de culturas y ambientes neolíticos y otros que viven en pleno desarrollo industrial, de hombres que viven en sus malocas, chozas o palafitos como hace 50.000 años y otros que dueños de una tecnología superdesarrollada, giran en torno a la Luna, a la Tierra o llegan a planetas alejados de nuestro mundo solar para explorarlos con instrumentos complejísimos, saliendo al espacio exterior de nuestro planeta en complicados vehículos, pasando por quienes viven en zonas urbanas, suburbanas y rurales en muy diversas fases de evolución de su pensamiento y formación.

La enorme heterogeneidad de esa evolución, de la captación o adquisición de elementos culturales, permite la coexistencia en el espacio y en el tiempo de un cirujano especializado en transplantes de órganos y de una curandera que aún utiliza todos los recursos del pensamiento mágico con una mezcla de elementos racionales en cualquiera de nuestras grandes ciudades o pueblos del interior de cualquier país o nación supercivilizada. Y aún en lugares totalmente aislados, como en el centro de Matto Grosso, existirán tribus con chamanes que jamás tuvieron contacto con la civilización y el mundo exterior, que seguirán las mismas técnicas de hace 50.000 años sin mezcla alguna con el pensamiento o la tecnología moderna.

El hechicero-chamán primitivo que reúne en su persona el poder curativo (medicina primitiva), el poder de predicción y adivinación, el poder de ser el intermediario entre el hombre y las fuerzas sobrenaturales (sacerdote), va desintegrándose, va haciendo dejación de esa omnipotencia y se le escapan de la mano, no sin resistencia por su parte, estos poderes. Y se disocia, apareciendo el sacerdote en las religiones reveladas y evolucionadas, el médico y el científico en las culturas evolucionadas y desarrolladas. Y mientras, allá en lo más profundo de la selva, el chamán continúa sosteniendo los restos de un imperio: el de la magia, que dominó al hombre durante milenios, durante la mayor parte de su historia y su prehistoria y del que no ha podido aún desprenderse totalmente, pues aún en las culturas más desarrolladas, podemos detectar restos de esta contaminación mágica.

Antes que Frazer sintetizara en una forma clara las leyes de la magia, otros le habían precedido en el estudio de la misma. Tylor, Lyell, Jevons, Lang, Oldenberg, con sus ideas, fueron los predecesores de Frazer.

Marcel Mauss (1902) revisa las ideas de Frazer, analizándolas detenidamente. La magia, tal como la entendía Frazer, a la que considera “la expresión más clara de toda una tradición anterior” sería entendida como “la forma primera del pensamiento humano”. En tiempos remotos existió en estado puro y el hombre sólo pudo pensar, en sus orígenes, en términos mágicos, si es que se acepta la teoría de Frazer (Mauss, 1902). Como prueba, aporta los pueblos de Australia Central cuyos ritos totémicos serían puramente mágicos, químicamente puros. “La magia, según las ideas de Frazer, sería o constituiría toda la vida mística y científica del primitivo”, dice Mauss. Sería una pre o proto-religión y una proto-ciencia. La religión según esto, surgió de los errores de la magia.

Mauss no estaba de acuerdo y creía que a pesar de la claridad de los conceptos y definiciones de Frazer, no aclaraba muchos hechos. No puede creer en un pensamiento mágico químicamente puro y termina sus comentarios afirmando “Nadie nos ha dado hasta ahora, una noción clara, completa y satisfactoria de la magia”, y en su trabajo “Esquisse d’une théorie générale de la magie”, trata de encontrar esa noción que falta en los demás investigadores.

Comienza con la idea de que es preciso estudiar paralelamente las magias de sociedades muy primitivas y la magia de sociedades muy diferenciadas. En las primeras se hallarán los hechos elementales, los hechos-origen de los que derivan los otros. En las segundas, con su organización e instituciones más completas y complicadas, encontraremos hechos más inteligibles que nos permitirán comprender las primeras.

Para ello, comienza por estudiar la magia en algunas tribus australianas (aruntas, pitta-pitta, kurmai), melanésicas, iroquesas, cherokees y hurones, así como los ojibways entre los grupos algonquinos. Por otra parte, estudia la magia en el antiguo Méjico, los malayos modernos y la magia en la India, las magias griegas y latinas, la magia de la Edad Media y el folklore francés, germánico, celta y finés.

Según el análisis que Mauss hizo de la magia, hay que distinguir en ella: los agentes, los actos y las representaciones. El mago (chamán) es el que realiza los actos mágicos; las representaciones mágicas son las ideas y ceencias que corresponden a los actos mágicos y los actos mismos son los ritos mágicos.

Es preciso señalar que a Mauss las palabras chamanismo y chamán le parecían muy mal elegidas. Quizás tenga razón, pero como tantas veces sucede en la Historia del pensamiento humano, las costumbres se hacen leyes y hoy la palabra que menos connotaciones peyorativas tiene en Antropología es chamanismo, elegida de la lengua tungús de Asia Central y que en aquellos grupos se utiliza para designar al hechicero.

Rito y magia son tradiciones. Los actos que no se repiten, no son actos mágicos. Los actos en la eficacia de los cuales no cree el grupo, no son mágicos. La forma de los ritos es eminentemente transmisible y sancionada por la opinión, de donde se sigue que los actos estrictamente individuales, como las prácticas supersticiosas individuales, por ejemplo las de los jugadores, no pueden llamarse mágicas.

Los actos rituales son capaces de producir, de crear, de ser eficaces, de “hacer”. De ahí las palabras, los términos que se les aplica: karman (acto), en la India; el envoûtement es el factum, krtyâ por excelencia; es el Zauber alemán de igual sentido etimológico. La raíz hacer está en todos los términos que designan al chamán, fetizeiro, fetiche, fetichismo, hechizo, hechicero, de fazer, faire, hacer.

Las técnicas y los ritos se confunden con frecuencia. Las artes están impregnadas de magia, por ejemplo, la medicina, la alquimia. El acto médico, hasta nuestros días, ha quedado rodeado de prescripciones religiosas y mágicas, así como las drogas y las dietas, los actos quirúrgicos, todos contienen un simbolismo, una red de simbolismos, simpatías, homeopatías, antipatías. Mauss pensaba que son concebidos como hechos mágicos. Los gestos del artesano están tan uniformemente reglados como los del mago, aunque por la diferencia de método, se distinguen unos de otros.

Los ritos simpáticos de que habla Frazer, pueden ser tanto mágicos como religiosos. En los ritos mágicos, por otra parte, no hay siempre una acción directa, ya que hay espíritus y dioses inclusive, que no obedecen siempre fatalmente a las órdenes del mago, que entonces acaba por rogar y humillarse. Yo diría que también trata de engañar a los poderes maléficos o sobrenaturales. De hecho así ocurre con el jaybaná o chamán de las tribus chocóes en su convocatoria del demonio como se verá más adelante. Así usará de la violencia, la coacción, el ruego y el engaño, según vea que uno u otro son necesarios para obtener sus fines.

Grimm consideraba la magia como “una especie de religión hecha para las necesidades inferiores de la vida doméstica”. Los ritos mágicos se distinguen de los religiosos. Los mágicos huyen del día, de la luz, del público, mientras que los religiosos buscan la luz del día y la asamblea de los fieles creyentes. No siempre hay un límite preciso entre el acto mágico y el acto religioso. Aunque la magia sea lícita para el primitivo, se esconde como el maleficio. El gesto del mago, del hechicero, del chamán, es furtivo, se aisla de la tribu, se esconde, quiere ser temido y si habla ante los demás o canta, lo hace en un lenguaje esotérico, ininteligible para los demás. Se reserva. El secreto es un signo característico de la magia. El acto y el actor se envuelven en el misterio. Todo ello parece expresar la irreligiosidad del acto mágico que es anti-religioso. La magia es la anti-religión como es la anti-ciencia.

La práctica religiosa, por el contrario, está prevista, prescrita, predeterminada, es oficial, forma parte de un culto reglamentado. Los ritos médicos, por útiles y lícitos que sean, no comportan la solemnidad de un sacrificio expiatorio o de un voto hecho a una divinidad curativa.

El mago, el chamán, es el agente de los ritos mágicos. Puede ser o no un profesional. Ritos de caza y pesca están al alcance de todo el mundo, las prácticas de campo son rudimentarias y responden a necesidades comunes. La magia popular va acompañada de pequeños actores, jefes de familia o amas de casa. En las sociedades primitivas, las prácticas mágicas sistemáticas son realizadas por especialistas, magos o chamanes.

La superstición medieval atribuyó al hechicero determinadas características que han señalado todos los autores que se han dedicado a este tema como la existencia de zonas de anestesia en el cuerpo, el histerismo, la mirada “fuerte”, la posibilidad de aojar u ojear (producir mal de ojo), el poseer imagen inversa, o bien que la pupila se coma al iris, la facilidad de entrar en trance cataléptico o en éxtasis, los ataques epilépticos, etc. Todos son caracteres que aislan al hechicero del común de las gentes, le hacen temible y le obligan a formar una clase social especial.

Respecto a las mujeres aparecen los poderes mágicos en las edades críticas de la vida sexual (menarquia, reglas, después de la gestación y especialmente durante la menopausia). Muchas mujeres viejas, en la Edad Media, se refugiaban en la hechicería. Histeria y crisis nerviosas eran parte de ellas.

La magia parece más relacionada con ciertas profesiones: médicos, herreros, barberos, pastores. Todos eran virtualmente magos, como los verdugos a los que se adjudicó el poder mágico de encontrar a los ladrones y atrapar a los vampiros.

Pero éstos son los hechiceros de nuestra sociedad occidental con sus características culturales específicas que los hacen distintos en muchos aspectos a los chamanes de las sociedades primitivas.

El mago, el chamán, se desdobla, puede separar su cuerpo de su doble espiritual, puede vencer las leyes de la gravedad, puede elevarse en el aire, puede transportarse a distancia, vencer las leyes naturales del espacio y del tiempo. Puede metamorfosearse, transformarse, sea en un animal, sea en otra persona. La hechicera se convierte en gato, la striga (la antigua strix, hechicera o pájaro) se convierte en lobo, en liebre, etc. Los hechiceros están en relación con animales totémicos, con súcubos o íncubos, con los que mantienen extrañas relaciones sexuales. La striga era concebida como una extraña mujer lasciva, una cortesana, que tiene concubitus daemonum. Por eso lleva el signum diavoli. Esto es lo mismo entre las sociedades occidentales que entre las primitivas. Los hechiceros australianos tienen la lengua agujereada por los espíritus o por una serpiente verde y sus entrañas han sido substituídas, renovadas. El mago es un poseso, siente dentro de sí otra personalidad extraña a él mismo que habla por su boca, incluso con un tono de voz diferente.

Los actos del mago, del chamán, los ritos, no son tan simples como han querido explicar muchos etnólogos. El ritual del envoûtement hindú, por ejemplo, es muy complejo. Exige una variedad de materiales de madera, hierbas cortadas de muy diversas formas, aceites y fuego siniestro, un lugar especial, posición a la inversa, una terminología especial, etc. Además el momento de la ceremonia ha de ser señalado con precisión, en relación con las fases lunares, asociando la astrología y la astronomía con la magia.

La magia tiene a veces verdaderos santuarios como la religión. Los cementerios, las encrucijadas, los bosques, las lagunas y pantanos, las fosas y enfín todos aquellos lugares donde prefieren estar los demonios. El círculo mágico es símbolo del templo, de lugar de trabajo y aislamiento, fortaleza donde nadie puede penetrar, defendida por sus poderes.

Las substancias preferidas son los restos de otras personas, partes que le pertenecieron como ya dijimos (uñas, pelos, ropas). Otras substancias como cera, miel, leche, plantas, animales o partes de ellos, substancias excrementicias, piedras, agua, yeso. Utensilios mágicos, bastones, la brújula adivinatoria china, anillos, piedras preciosas, piedras de colores, cuchillos, plantas mágicas, llaves, cajas, muñecos, espejos, el saco de medicinas del brujo, la caja de nuchus de los indios cunas, las piedras del nele (akualelegana), los muñecos iroqueses, sioux o chocóes (mojó-huanga), las plumas de guacamaya o de otras aves, los gorros, los vestidos, las pieles de animales, los adornos cefálicos, cornamentas de animales, animales disecados, huesos, collares de huesos o dientes, calaveras, sonajeros, arcos y flechas, enfin una multitud de instrumentos, que con el gato, la lechuza, la escoba, el caldero con extrañas mezclas hirvientes o los ungüentos o infusiones alucinógenas tanto de los chamanes del mundo entero como de nuestros brujos occidentales, formarán parte del ritual psicopompo, así como la indumentaria del mago, de la bruja, del hechicero o del chamán.

Por otra parte hay un sinfín de prescripciones en relación con el acto mágico: tabús, ayunos, abstinencia sexual, purificaciones, abluciones, unturas, pinturas, abstención de ciertos alimentos o de la contemplación de ciertas cosas, animales, personas, máscaras, coronas, etc.

A todo ello pueden y de hecho suelen acompañar, actos preparatorios, bebidas estupefacientes o alucinógenas, ampliadoras de la conciencia, telepáticas, metagnósicas, humo, quemadura de substancias, inhalación de humo de tabaco u otras plantas tóxicas, frotaciones con ciertos ungüentos mágicos, de efectos psicotropos, danzas, música de instrumentos mágicos (ritmo de tambor, flauta u otros), fumigaciones, sahumerios, cantos mágicos, gesticulación.

A todo ello se une el sacrificio. La magia conlleva la elaboración de substancias que constituyen una verdadera industria, talla de imágenes, fabricación de pastas, preparación de arcillas, cera y miel, fabricación de objetos de metal, papel, papiros o pergaminos, arena, madera o piedra. Señalaba Mauss que la magia esculpe, modela o pinta, dibuja, borda, cose, teje, hace joyas o un sinfín de cosas. Hace, hace, hace… Elabora figuras de dioses o diablos, espíritus protectores, muñecos de envoûtement, símbolos o bastones mágicos, máscaras, gris-gris, escapularios, talismanes, amuletos, figas, main-de-gloire, objetos infinitos que contituyen ritos permanentes.

Por otra parte la magia se alimenta de ritos orales, encantamientos, fórmulas mágicas, orales o escritas, juramentos, votos, imprecaciones, deseos, ruegos, himnos, fórmulas.

Hoy día todo pensamiento mágico ya está contaminado por préstamos culturas, con pensamientos e ideas religiosas como todas las ideas reliogiosas están en una u otra forma contaminadas por pensamientos mágicos y supersticiosos.

Todo rito es una especie de lenguaje, es un símbolo, traduce una idea. Todo acto mágico parece proceder de un razonamiento silogístico.

El hombre primitivo consideró siempre que todas las cosas estaban poseídas de una fuerza, mana en Melanesia, orenda de los iroqueses, mabrit de los airios, el brahman de la India antigua, purba de los cunas, que es algo como un doble de la cosa, el animal o la persona. Es el doppel-genger. Las cosas, las personas, los árboles, producen sombra. Esta sombra es otra parte del árbol, de la persona o de la cosa, por lo tanto cada ser o cosa es doble. Este animismo ha estado íntimamente unido al pensamiento mágico con sus leyes de contigüidad, similaridad y de contraste.

La magia supone una forma de fe para el primitivo, pero también un razonamiento, por raro que pueda parecer. Es lógico, lógico a su manera. La india cuna que toma durante el embarazo infusiones de una flor que tiene un gran parecido con los genitales femeninos, con la idea de que así tendrá una niña y esto tiene implicaciones económicas para la familia (la mujer que se casa se queda en el hogar paterno y el esposo viene de casa de sus padres para rendir su trabajo para el suegro), está mostrando, primero una fe en el sistema, en quien le da la medicina y la busca para ella, que es el chamán, y en la medicina misma y la forma de usarla y en segundo lugar una lógica aplastante, un razonamiento lógico que la lleva a pensar: “Si tengo una niña, cuando sea mayor no se irá de casa. Se casará y su marido vendrá a trabajar para nosotros. Vivirá en casa y trabajará para nosotros cuando seamos viejos. Será el sostén de nuestra vejez”. Fe y razonamiento lógicos se unen en este pensamiento mágico: “Lo semejante hará lo semejante y me ayudará a sobrevivir, a vivir mejor, asegurará mi vejez”.

Hay muchas ocasiones en que quien estudia una tribu primitiva, no puede llegar a comprender la razón del porqué hacen muchas cosas. Cuando se les va conociendo mejor, podemos llegar a comprender que el indio, el primitivo, no hace nada alocadamente, sin meditarlo bien antes. Todo se hace con algún sentido, por alguna razón especial, siguiendo las directrices del pensamiento, del razonamiento “mágico”, según las formulaciones de las leyes que hemos visto.

Después de Noé. Bebidas fermentadas en el mundo.

La tradición bíblica señala al patriarca Noé como el primer caso documentado de intoxicación etílica, debido al jugo procedente de la fermentación de la uva. Lo más probable es que Noé ya conociera antes del Diluvio lo que se podía hacer con los frutos de la vid.

Lo cierto es que todos los pueblos primitivos han conocido desde tiempo inmemorial algún tipo de bebida espirituosa, con mayor o menor contenido de alcohol procedente de la fermentación de diversos frutos, semillas, hojas, tallos, raíces y savia de las plantas.

Se sabe que los elefantes comen con verdadero placer los frutos que caen de algunos árboles africanos cuando están fermentados y las borracheras que padecen son espectaculares.

Esto hace pensar que los primeros que utilizaron jugos de frutas fermentados lo hicieron accidentalmente y que luego se aficionaron a ellos.

Sin embargo hay excepciones ya que los tasmanios, los aborígenes australianos, bosquimanos y hotentotes, pigmeos, fueguinos y patagones no han conocido ni utilizado (antes de la llegada de los europeos a sus tierrras) ningún tipo de bebida fermentada.

Una de las más antiguas bebidas alcohólicas que se conocen es el hidromiel o aguamiel (mead de los galeses), utilizada por los antiguos escandinavos, germanos y griegos.

Los romanos también prepararon con miel un vino al que llamaron hydromel.

El mead de los galeses mezclado con especias fué conocido como metheglin (en gaélico significa para-médico) y se utilizaba por sus propiedades medicinales y curativas.

En Finlandia aún se prepara el sima que es un hidromiel fermentado.

El idromele italiano se usa aún actualmente mezclado con hierbas aromáticas y fermentado como digestivo y curalotodo.

En toda América de habla hispana, los grupos indígenas acostumbran elaborar sus “chichas” fermentadas utilizando el maíz (Zea mays), el pixvá (Gulielma utilis) y el jugo de la caña de azúcar fermentados para acompañar a sus fiestas, y algunas etnias como los indios cuna, afirman que el que no se “juma” con chicha mascada no entrará en el cielo.

El vino de palma es conocido en todas las áreas tropicales del mundo, fabricándose con la savia de diversas palmeras. En Polinesia se bebe el kawa, preparado con la raíz del betel (Piper betel). La hoja del betel la mastican como estimulante millones de seres humanos en Asia y Oceanía.

De la venenosa raíz tuberosa de la mandioca (Manihot utilissima) previa lixiviación, se prepara el “vino de mandioca” en Brasil, la pemba de alto contenido alcohólico. La misma bebida se prepara en Cayena con el nombre de cachiri. La “chicha de algarroba” se obtiene del mezquite o algarrobo y el pulque llamado también octli, se obtiene de la pita o maguey (Agave americana). El arrak de la India obtenido de la fermentación del arroz y su homónimo, el arrak de Siberia, por la destilación de la leche fermentada de vaca o yegua. Lo mismo hacen el kumis los tártaros y pueblos de Asia Central y el champán de leche del Cáucaso cuya base es el kefir.

En muchos lugares, el hombre no ha tenido bastante con la simple fermentación e inventó la destilación para aumentar el poder alcohólico de la bebida. Así de la destilación del sakki (arroz fermentado) se hace el kneip en el Japón o el focki en la China. Podríamos así citar centenares de bebidas alcohólicass, desde el bulbul de Sudán y Nubia y el pombé de Africa Central, hasta la ginebra, el whisky y los vinos de miles de marcas europeos hsta el ron de las Antillas y Centroamérica.

Todas ellas han servido para combatir en muchas culturas el “tedium vitae”, pero su habituación ha conducido a la aparición de patologías crónicas como la cirrosis etílica, las alteraciones del sistema nervioso, vascular o del aparato renal y el exceso en forma de ebriedad o etilismo agudo, a la violencia, los ataques sexuales y los crímenes más brutales.

El alcohol como otra peste medieval ha llevado a millones de seres humanos al dolor, al sufrimiento y a la muerte segando vidas o dejando en los descendientes, taras hereditarias irreversibles.

Los cactus. Fábrica de venenos y sustancias medicinales.

La palabra cactus procede del griego kaktós que es lo mismo que craso, grueso, gordo. Son plantas suculentas, crasas, carnosas, espesas, las primitivas que existen, en constante mutación , de ahí la inmensa variedad de formas extrañas, extraordinarias, se diría venidas de otro mundo, de otro planeta. Pero, no… son de nuestro mundo y América es considerada como la patria de los cactus.

Han aprendido a retener el agua que necesitan (al igual que los animales, las plantas y los seres humanos) para poder desarrollarse en regiones de extrema sequedad donde el agua es un tesoro inapreciable. Por eso han aprendido a retener el agua, a conservarla y a evitar su evaporación en la atmósfera.

Sobreviven por eso en regiones desérticas, secas, abrasadas por el sol. En estas épocas y lugares economizan sus reservas disminuyendo sus funciones vitales.

Pero no se contentan con eso. Los cactus son verdaderas fábricas de substancias aún no muy bien conocidas, entre las que los alcaloides de muy variada fórmula son sus productos favoritos. Unos son poderosos venenos, otros pueden ser extraordinarios medios de curación para enfermedades muy diversas.

Podríamos considerar a los cactus como los antepasados de las plantas actuales, modificados, adaptados a condiciones de vida muy difíciles, desarrollando su capacidad de sobrevivir, mostrándonos los límites entre la vida y la muerte de las especies vegetales.

Radiación solar muy fuerte, sequedad extrema del ambiente, áreas desérticas, falta de agua y por tanto de las posibilidades de obtener substancias nutritivas, son los mayores enemigos de la vida de las plantas que necesitan agua, substancias nutritivas, luz y ambiente adecuado.

Los cactus han aprendido, tras una lucha de millones de años, a sobrevivir, reteniendo la mínima partícula o molécula de agua para usarla avaramente extrayendo las substancias del suelo allí donde parece imposible hacerlo y resistiendo a la desecación, a la radiación, y además desarrollando formas cuya belleza y variación pueden competir con las joyas más hermosas que pueden salir de las manos de un orfebre.

Cuántos ensayos, cuántas especies extinguidas, cuántas plantas desaparecidas hasta poder llegar a las formas actuales. Seguramente millones, pero las que hoy podemos ver y estudiar son el producto de esa evolución adaptativa y no sólo el resultado final, sino una etapa en ese período evolutivo.

Hay cactus Globulares si se presentan en formas redondeadas, Columnares si son alargados, formas cristadas o cristatas si tienen forma de abanico con crestas, formas monstruosas cuando son muy irregulares y muestran un crecimiento desordenado y amorfos cuando no tienen forma definida.

Por su coloración pueden ser xantofilados de color amarillo, carentes de clorofila y clorofilados cuando tienen un color verde debido al pigmento clorofila que producen. Algunos pueden combinar áreas verdes clorofílicas o clorofiliadas con áreas amarillas, xantofiladas.

Por esa propiedad de ser una planta en constante mutación puede transformarse según convenga y un mismo cactus puede presentar formas xantofiladas, monstruosas y cristatas por ejemplo.

Es un error creer que los cactus solo se presentan en regiones desérticas. Pues se han encontrado incluso en regiones húmedas y pantanosas de Brasil, a veces como plantas parásitas de las ramas de los árboles.

Brasil es un paraíso para el aficionado a los cactus. Allá está la que llaman Flor de Baile (Cactus grandiflorus) que tiene propiedades medicinales y está incluida en la Farmacopea de muchos países. Su jugo contiene el alcaloide cactina, varios glucósidos y grasa. Tiene propiedades antirreumáticas, antihelmínticas (cura los parásitos intestinales), es hidragogo y emenagogo.

Combate muchas alteraciones nerviosas y es especifico contra la angina de pecho. Está demostrado que la cactina es un excelente tónico cardíaco, que puede sustituir a la estrofantina y a la digitalina cuando éstas no actúan. No ofrece peligros de acumulación y se elimina sin alterar el estómago. Es originaria de las Antillas (Cuba, Santo Domingo, y Jamaica), donde la llaman “Reina de la noche”.

La Opuntia brasiliensis tiene unos frutos comestibles pero producen un color rojo intenso en la orina que asusta muchas veces a quienes lo comen sin saber esta propiedad que es inofensiva.

El ora-pro-nobis (Cactus lucidus o Pereskia fragrans)tiene frutos comestibles y sus hojas son emolientes, expectorantes y tienen propiedades antisifilíticas.

El Cactus bomplandii de Matto Grosso tiene un jugo que es útil en las quemaduras y úlceras de mala cicatrización.

La palmatoria grande o urumbeba (Cactus arboreus) tienen frutos de acción emoliente y cuando maduros son dulces, comestibles y refrigerantes. Se han utilizado con buenos efectos en la tuberculosis y en cataplasmas en lo dolores de cíatica. El jugo de las raíces es febrífugo. En el Nordeste de Brasil, en épocas de excesiva sequía, los campesinos queman las espinas de este cactus y luego la utilizan como forraje para los animales.

En ese maravilloso país que es Brasil y que contiene un universo entero de especies vegetales y animales, los cactus son utilizados como alimentos en muchas regiones, especialmente en el Nordeste y en el Matto Grosso. El xique-xique del Nordeste brasileño y los facheiros y mandacurús se usan como plantas forrajeras. Los melocactus son utilizados para hacer con su pulpa dulces parecidos al arrope de la Alcarria española.

El cardeiro de Bahía o mandacurú de boi es muy utilizado en la medicina popular como antiescorbútico y pectoral y aconsejado para el tratamiento de la bronquitis, molestias de la piel y ulceras rebeldes. También es forrajero.

Por su parte la Opuntia nigricans es considerada como una de las plantas más nocivas al hombre no solo per se, sino por el refugio de culebras peligrosas y toda clase de animales ponzoñosos. Las puas puden producir envenenamiento de la sangre, ulceraciones, alergias y dolores agudos, además de ser el asiento para que determinadas moscas puedan depositar en ellas sus larvas y se desarrollen tórzalos o miasis cutáneas.

El cardo ananás (Cactus triangularis) produce un fruto comestible y un aroma delicioso, que gusta mucho a los monos aunque también es comestible para el hombre. Las flores son muy bellas y su cocimiento tiene propiedades antirreumáticas, el jugo es vermifugo y útil en las cardiopatías. En Guatemala lo llaman pitaya. Otros cactus como la Lophophora williamsii (el peyote) es alucinógeno, siendo utilizado por los índios de diversas tribus especialmente mejicanas para ponerse en contacto con sus dioses. Posee alcaloides como la anhalamina, anhalonidina, peyotlina, lophophorina, análogos a la morfina y la estricnina. La mescalina produce visiones coloreadas y la lophophorina es muy tóxica. La planta reducida a discos desecados que recibe el nombre de “whisky seco” o “mescals buttons” es utilizada como contrabando en la frontera de Méjico. Produce verdaderas borracheras alucinógenas.

La llamada najú de culebra (Pereskia bleo) que se da en Panamá, es un cactus cuyas púas son muy venenosas. Las plantas tienen como característica poseer hojas a través de las cuales se produce constante evaporación del agua. Los cactus no tienen hojas para evitar esa evaporación que acabaría con ellos. Ahorran así el agua.

Algunos tienen vestigios de hojas, pero lo que si tienen son púas, a veces muy largas y densamente dispuestas como defensa. Las hojas vegetales son un órgano equivalente al pulmón humano o animal. En el cactus esta función esta suplida por el tallo que es el que almacena el agua.

Esta característica de los cactus de carecer de hojas, les permite resistir mucho. Si alguna vez tuvieron hojas, las han perdido, y lo mas que podemos ver en ellos, sobre todo cuando viven en regiones húmedas, es que ensanchan sus taños aplanándolos y desarrollando en ellos una superficie mayor que permite aumentar el grado de evaporación.

Para nombrar los cactus se utiliza el sistema clasificatorio de Liné, es decir un nombre y un apellido o apellidos. El primero es el género al que pertenece, el segundo la especie. Se suelen usar palabras latinas para que la nomenclatura sea universal y en todos los países puedan entenderse los estudios. Es costumbre que después del nombre y apellido (genero y especie) se ponga el nombre o las iniciales del o de los investigadores que han descubierto o descrito la planta. A veces la especie es el nombre latinizado de la persona que lo descubrió.

Hay cactus gigantes y microcactus. Algunos llegan a pesar toneladas y otros son diminutos. Unos tienen alturas de 20m y espesores de mas de 1m de diámetro mientras otros son enanos. Algunos crecen sobre el suelo, otros son épifitos, es decir se desarrollan sobre otras plantas, en sus troncos y en la ramas de los árboles.

Los cactus se adaptan también a las estaciones del año. Suelen florecer en la estación seca, desarrollando frutos y mas tarde se disponen a resistir el periodo frío que para ellos es de descanso.

Pero el mayor asombro hacia los cactus fue experimentado por los primeros descubridores españoles que vieron por primera vez aquellas extrañas y maravillosas formas desconocida hasta entonces en Europa. Una de las primeras descripciones de un cactus se debe al famoso cronista de las Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdes, quien en su Historia general y natural de Indias menciona la pitahaya (Chardon pitahaya) en el año 1547 en el Perú (es la especie Cereus peruvianus) usado hoy como soporte o caballo para injertar otros cactus mas pequeños y difíciles de reproducir.

Pronto observaron los españoles que los indios utilizaban los cactus unas veces para proveerse de agua en el desierto, para alimentarse de su pulpa y también en algunos casos como el citado peyotle para emborracharse con el.

El cactus consta siempre de tallo o cuerpo que puede ser columnar o globuloso, reduciendo al mínimo la superficie de contacto con el aire para evitar como dijimos la evaporación. Para ello también recurre a aumentar el espesor de su epidermis o recubriéndose de una especie de cera. No carecen de estomas, pero estos estomas o bocas están profundamente situados para aumentar el ahorro de evaporación y además la superficie del tallo suele ser acanalada o tuberculada.

Las raíces de los cactus se adaptan a las condiciones del suelo y son capaces de absorber la mínima cantidad de humedad o rocío nocturno para lo cual se ramifica mucho y son muy superficiales.

Pero los cactus han aprendido a defenderse de sus depredadores, los animales que podrían usarlos como alimento o bebida. Esto lo hacen desarrollando espinas o agujas de variadísimas formas y dimensiones y durezas. Pueden ser duras como puntas de flecha, suaves como barbas o vellosas y casi siempre agudas y dirigidas en diversas direcciones. El que ha cogido cactus sabe por experiencia lo peligroso que es si no se sabe hacer y por el dolor que producen la penetración en la carne de estas defensas. Muchas son tóxicas y la mayor parte de estas púas o pinchos contienen alcaloides que producen efectos tóxicos o patológicos en quien es herido por ellas. Algunos sólo producen dolor agudo e inflamación local, mientras que los discocactus, que poseen una mayor concentración de alcaloides, producen efectos mas tóxicos generalizados.

Estas púas o agujas brotan de unos centros repartidos por los diversos lugares del cactus que se denominan centros vegetativos, principales y secundarios. De estos mismos centros vegetativos nacen las hermosas flores del cactus (se llaman aréolas o axilas). El centro vegetativo principal suela estar en el vértice del tallo. Además de protegerlos contra los depredadores, las púas les defienden contra la radiación solar y el enfriamiento nocturno.

En cuanto a la flor, hemos de decir que los cactus producen las flores mas maravillosas y variadas tanto en formas como en colores que pueden imaginarse, muchas de ellas provistas de perfumes exquisitos.

Los frutos que producen los cactus tienen también formas variadas y colores diversos. Muchos son comestibles y siempre ornamentales aumentando la bellaza del cactus, lisos, espinosos o sedosos.

Pájaros e insectos se acercan a las flores y frutos de los cactus para alimentarse de ellos y contribuir a la polinización y dispersión de las especies.

Cultivar y coleccionar cactus es afición de muchas personas en el mundo Su cuidado es relativamente fácil, pues necesitan sólo luz, calor y substancias nutritivas que les permitan crecer, florecer y multiplicarse. Unas cuantas horas de sol al día, en nuestra propia casa o en la ventana, en una caja de cristal y veremos cómo unas florecen en primavera, otras en invierno, dando sus frutos en otoño. A veces bastará un simple tiesto y hasta una teja. Lo importante es que el medio terroso en que se desarrollen tenga un pH es decir una acidez de 4 a 7, que se puede determinar con una tirita de papel de las que se emplean para analizar la acidez de la orina. El agua de lluvia es buena para los cactus que, además, se caracterizan por su longevidad.

En Brasil he visto colecciones de cactus enormes hechas por aficionados y profesionales. Un gran experto en cactus de este país es el señor Eddie Esteve Pereira, de origen gallego, afincado en la bella región de Goiania, la capital del estado de Goiás. Posee una de las mejores colecciones del mundo. Algunas de las especies que tiene llevan su nombre, como el Australocephalus estevesii cubierto materialmente de púas.

Sin embargo, si se saben coger no produce la menor molestia. Para ello hay que “acariciarlos”, pues son como los perros que muerden al que no conocen o a quien los teme.

Cuenta con otras especies como los discocactus cubiertos de amenazadoras púas, los llamdos cabezas de viejo que se presentan envueltos por una especie de lana de color de las canas, suave y sedosa. Las Rebutias xantofiladas de colores variados contrastando el amarillo con el verde. Lobuvias de tonalidades variadas. Echinocereus completamente desprovisto de clorofila. Gimnocalicium que parece una fruta carnosa con la superficie endurecida por una cubierta quitinosa cérea que le hace impermeable a la evaporación. Expostoa completamente xantófilos llenos de púas que si se clavan en la piel producen graves dolores e inflamaciones por estar cargadas de alcaloides, pueden suponer un verdadero problema para la Toxicología. El tratamiento de estas intoxicaciones es a veces difícil y prolongado, y si se llega tarde ocurre como con los venenos de los ofidios, que puede ser mortal. En cambio la Espóstua cristata, recubierta de vello suave y sedoso, blanquecino, es inofensiva al igual que el Echinocereus cristata, ya mencionado, que posee substancias cardiotónicas. El monstruo Cereus peruvianus, la pitahaya descrita por Oviedo. Las Neochilenias que aparecen recubiertes de cactus secundarios como si fuesen verrugas esferoidales. Las Mamillarias, Gladulicactus y Ariocarpus con sus hermosas flores rosas. Las Krainzias de vello denso y áspero.

La lista de variedades es amplísima, y todas ellas con sonoros nombres y variadas formas como las Opuntias de formas monstruosas que parecen un brazo con dos manos. Rebutias de forma de candelabro, casi albinas. Las Eurychnias erizadas de puas de color rojizo. La Parodia rubida erizada de bellas agujas rojas. El Azureocereus viridis de bello color azul verdoso marino, recubierto de cera con sus púas ralas y surcos en toda su longitud. Escobarias, Gimnocalicium, Frailea castanea, Turbinicarpus lophophoroides.

Con frecuencia los cultivadores de cactus recurren al injerto en forma de cuña, en forma de costilla o en forma plana utilizando una base o caballo que es otro cactus de mayor volumen o mas basto. El caballo se nutre de la tierra de la que extrae fácilmente el alimento necesario, que asciende por su interior nutriendo al cactus injertado sobre él. Así, el caballo substituye a la raíz sirviendo de intermediario entre el suelo de tierra y el injerto o pequeña planta.

Para terminar diremos sobre la utilidad de los cactus que además de ser planta ornamental y un “hobby” para coleccionistas, son utilizados como alimento humano y animal en muchos lugares, y que debidamente cultivados podrían llegar a ser alimento para grandes grupos de población. En diversos países de América son utilizados para obtener de ellos bebidas alcohólicas. En el desierto son fuente de agua fresca, pura y sin gérmenes que pueden salvar la vida del caminante y en épocas de sequía han salvado a poblaciones enteras del hambre y la sed.

Los alcaloides que contienen, aún no bien estudiados, pueden ser no solo substancias tóxicas que puedan matar sino remedios terapéuticos que pueden curar muchas enfermedades. Son extraordinariamente ricos en productos terapéuticos. Como productores de substancias alucinógenas (el peyotle, el hongo San Pedro o San Pedrillo y otros), pueden tener también su utilidad si a esta substancias se les da a dosis adecuadas o debidamente tratadas con finalidad terapéutica.

El mundo maravilloso de los cactus en el que apenas hemos hecho una pequeña incursión en una ojeada tiene aún mucho que revelarnos. Para el amante de la Naturaleza, al curioso coleccionista, al médico, al ecólogo, al químico, al botánico y, en fin, a la Humanidad, estas plantas crasas, primitivas, bellas hasta en sus formas mas monstruosas, encierran aún un arcano lleno de secretos, de alimentos y substancias terapéuticas que serán estudiadas seguramente en el futuro en beneficio de la Humanidad.

El indio cuna cuida la naturaleza

No la agota ni la esquilma.

Cuando tiene que cortar un árbol, le pide perdón en unas silenciosa oración y le dice: “Dios te hizo para que nos ayudaras a hacer una canoa, o una casa, etc.”.

Lo mismo ocurre con los animales. El indio cuna no es cruel con los animales. Caza, pesca, pero sólo porque necesita comer. Su habitat es en gran parte el Archipiélago de San Blas, formado por 368 islotes de coral cubiertos de palmeras cocoteras.

El coco (Cocos nucifera) es su moneda: “Ogop many tule cuna”. La cosecha de cocos es buena en San Blas. Del coco se extrae la copra y de ésta el aceite vegetal tan apreciado.

El indio cuna trafica con los barcos que vienen de Colombia, obteniendo a cambio de sus cocos los productos que necesita: café, azúcar, telas de colores, cerveza, etc.

Otra de sus grandes producciones es el cacao (Theobroma cacao L.). El árbol del cacao se da silvestre en la selva de Panamá, pero el indio lo cultiva en las zonas de tierra firme frente a sus islas. Allí tiene sus cultivos, pero prefiere vivir en las islas que son más sanas y exentas de mosquitos y malaria.

Una parte del cacao es para consumo propio y el resto, una vez secado el grano al sol, es utilizado también para trueque.

Son muy celosos de su territorio que se extiende por tierra firme hasta el Río Bayano, englobando las cumbres de la Cordillera de San Blas, cuyas laderas están cubiertas por la densa pluviselva tropical, rica en especies vegetales y animales.

Los árboles madereros constituyen una extraordinaria reserva. El indio no permite que compañías explotadoras vengan a cortar los árboles milenarios, como desgraciadamente se ha hecho en otras áreas del Darién panameño.

Especialmente las compañías japonesas vienen con sus barcos que cargan con las mejores especies madereras: bongos, espavés, cedros amargos, tangarés, marías, caobos, etc. Algunos de estos árboles tienen más de 500 años. Es un auténtico genocidio.

El indio cuna es cazador, pescador y recolector de frutos (coco, banana, piña, cacao, pixvá, maíz). No ha permitido nunca la entrada en sus reservas de los temibles campesinos tableños (de la región de Las Tablas, en el interior de Panamá), descendientes de españoles que son de una voracidad increíble ante la selva. Desde una avioneta puede verse (yo fuí testigo a través de los años que viví en Panamá) cómo dejan convertido en sabana lo que otrora fuera selva densa tropical.

Cambian incluso las condiciones climáticas. Siembran faragua en los claros que talan en la selva para alimentar a su ganado (son fundamentalmente ganaderos, vaqueros). Durante un par de años la faragua crece bien, el ganado se alimenta bien. Al tercer año, la faragua ya no crece tanto y menos al cuarto año. En cinco años ya no hay árboles ni pasto ni vacas porque éstas enflaquecen tanto que se ven obligados a ir a talar otro sector con las mismas consecuencias.

Esto lo odia el indio cuna. Como las “quemas” o costumbre del campesino panameño de quemar las “rozas” o terrenos de cultivo al llegar el verano o época seca para dejarlos limpios para la próxima siembra. Esto alimenta de momento el terreno con los restos vegetales, pero poluciona terriblemente el ambiente, esquilma las tierras y las empobrece con el tiempo al destruir las bacterias nitrificantes del suelo.

La tribu cuna está muy bien organizada en pequeñas subtribus que habitan una isla cada una. Cada tribu está regida por tres sáhilas, jefes o cabezas, el sáhila tummat y sus dos suplentes. Quien toma la última decisión en casos de conflictos es el primer sahila que es el juez civil y juez de paz. Suele ser un hombre de edad madura y a veces un viejo que lleva muchos años en el cargo que obtiene por votación popular de los varones casados. Los solteros y las mujeres no votan, pero éstas dicen a sus maridos por quién conviene votar. Y las mujeres cunas tienen mucho caracter.

Las aguas del Caribe que bañan las islas de San Blas, son ricas en toda clase de crustáceos. Hay excelentes langostas. Los indios hacen cercas de madera en el agua baja y transparente, que son verdaderos viveros de langostas. Pero la verdad es que no hace falta enjaularlas porque pululan por todas partes y basta entrar en el agua para coger dos o tres en un momento. Abundan los cangrejos de muy variadas especies, pero sobre todo unos gigantescos de color morado que capturan en tierra, una de cuyas patas termina en una pinza del tamaño de la mano de un hombre. Cocidos en agua de mar son excelente alimento.

Cuando llega la temporada apropiada pescan tortugas que son muy abundantes y de gran tamaño. Las cogen con redes y con reclamo. Para ello, tallan una tortuga de madera que agitan con una cuerda desde dos canoas entre las que tienden la red. Las tortugas en celo, van a buscar el señuelo y caen fácilmente en las redes.

En tierra firme cazan venados y monos, alimento extra no siempre fácil de obtener.

Pescan anualmente el mila o sábalo, una especie de lenguado que capturan en trampas especiales como empalizadas en forma de “U”, construídas en el agua junto a la costa, con plataformas adecuadas para caminar por ellas. Saben que el cardumen de pescado siempre viene por las mismas rutas del mar y lo esperan.

Las leyes de Panamá han protegido al indio cuna desde la época del Presidente Belisario Porras, que tuvo que ceder ante la revolución independentista que promovieron los indios cunas para crear la República de Tule el año 1925. Utilizaron como bandera la cruz gamada o svástica, el pulpo, el emblema sagrado de esta tribu, el símbolo más antiguo que conocen en sus tradiciones y que representa para ellos la dispersión de las razas humanas a partir de un punto común.

Por Ley de la República de Panamá se estableció la Comarca de San Blas, Alto Río Bayano y los enclaves de Pucro y Paya en el Darién, como reserva de los indios cunas. Se ha respetado, aunque los indios han tenido que hacerla respetar en varias ocasiones con las armas en la mano. Por esta razón, aún no ha podido penetrar la invasión turística ni las construcciones modernas en aquellos lugares privilegiados por la Naturaleza.

Conocen muy bien y aman esa Naturaleza. Aprenden desde pequeños a distinguir las especies animales y vegetales, son buenos meteorólogos, conociendo las direcciones de los vientos (púrua) en cada época del año. Saben que unos traen agua de lluvia, otros sequedad, otros fresco o calor y otros peligro para voltear las canoas a vela, por la impetuosidad de sus bruscas ráfagas.

Son gente muy limpia. Desde niños se pasan la vida entrando y saliendo del agua, bañándose en agua salada y a veces en los ríos que bajan desde las montañas en tierra firme. Allá van cada mañana en sus canoas remando las mujeres para lavar la ropa y cargar sus tulas o enormes calabazos con agua dulce cuando escasea el agua de lluvia (época seca), que recogen de los tejados de paja de sus casas en grandes baldes y que usan para cocinar o para lavarse.

Tienen excusados de hueco que construyen sobre el agua. Los peces se comen sus excrementos como si fuesen gallinas en un pajar y ellos se comen a los peces como nosotros nos comemos a las gallinas. El ciclo se cierra.

La cáscara de los cocos, que en abundantes montones se almacena en los bordes de sus islas coralíferas, sirven de soporte para que el coral crezca y con él la isla. Las islas son por eso cada año un poco mayores.

Los únicos animales domésticos que consienten en algunas islas son las gallinas y los cerdos. No quieren vacas porque acaban con la vegetación y menos ovejas que en Panamá están proscritas.

El indio cuna no toma más leche que la materna cuando son niños. La lactancia materna se prolonga hasta los tres y cuatro años, aunque la alternan con chichas de maíz o diversas mazamorras vegetales.

Sus viviendas son construídas tradicionalmente con caña brava de Castilla (Arundo donnax L.) con las que hacen las paredes separándolas lo suficiene para permitir el paso del aire y la refrigeración. La techumbre se fabrica de hojas de palma seca colocadas como tejas imbricadas una sobre otras lo que los defiende del agua. El esqueleto o soporte de la vivienda se construye con horcones y ramas bien atadas para evitar que el viento se las lleve.

La construcción de la vivienda se hace colectivamente, cooperativamente. Cuando se casa una pareja cuna, los amigos, familiares y vecinos de toda la isla contribuyen trayendo los materiales adecuados de la selva y luego ensamblándolos como un rompecabezas, según la técnica establecida tradicionalmente. Las mujeres preparan la comida, pescado ahumado, para que todo el mundo coma. Otros preparan la chicha de maíz mascado y fermentado con jugo de caña que todos beberán para celebrar la fiesta. Y así en un santiamén la casa estará terminada. A su vez la pareja beneficiaria tendrá que ayudar de la misma forma a los próximos que se casen. Hoy por mí y mañana por tí.

Todas las pequeñas tribus se reúnen periódicamente en asamblea general presidida por los tres sahilas generales, que son elegidos por los representante de todas las tribus. Son los más sabios, conocedores de las tradiciones orales, famosos chamanes (neles, kantules, inatuledis o absoguedis), es decir los más capaces de curar o enseñar. El poder chamánico lleva al poder político. En estos congresos generales periódicos se tratan los temas que afectan a toda la tribu cuna y se toman las grandes decisiones.

En cada isla hay una Casa del Congreso (Onmaket nega o Ibeorgum nega) donde cada noche se reúnen los varones para diascutir los temas diarios, anunciar las bodas, dar el consentimiento para éstas, tratar los temas de tierras, herencias, etc.

Periódicamente se nombran equipos de indios cuya misión es limpiar los cocotales que aunque es un bien común y patrimonio de toda la tribu, pertenecen por herencia a las correspondientes familias que los administran.

Etnobotánica

Definición:

1.- Estudio de las plantas y su utilización por los hombres, sea como: alimento humano y animal , construcción de viviendas, útiles caseros, transporte, materiales textiles, industriales, adorno, higiene, bebidas fermentadas o no, estimulantes, armas ofensivas y defensivas, venenos, sagitarios, ictiotoxicos, eutanasicos, ordalias, hierobotanos, medicinas

2.- Patrimonio cultural — oxigeno

3.- Capitulo muy importante de la antropología que comprende: ecología, hábitats, comunidades y asociaciones vegetales, geomorfología, geobotánica, factores edafobiológicos, factores bióticos, formaciones vegetales, dispersión geográfica por el mundo, aclimatación, domesticación de plantas, cultivos, agricultura.

Gran parte de la Humanidad desconoce que sobre nuestro planeta viven, desarrollan, crecen, se multiplican y mueren más de medio millón de especies vegetales, de las cuales sólo unas 5.000 han sido estudiadas farmacológicamente y que desarrollar un nuevo medicamento cuesta de 50-100 millones de $ y 10 años para comercializarlo. Más todavía, el 75 a 80 % de la población mundial no tiene acceso a las medicinas modernas, teniendo que recurrir a la medicación mágico-empírica tradicional que le proporcionan directamente las plantas.

Las plantas son la vida del hombre.

La ETNOBOTÁNICA constituye uno de los capítulos más importantes de la Antropología y se relaciona muy directamente con la Medicina Legal por el camino de la toxicología.

El objeto de su estudio es la forma en que las plantas son utilizadas por el hombre, así como las técnicas que de ello se derivan hasta integrarlas en su patrimonio cultural.

Todas las plantas son útiles. El reino vegetal es el gran productor de oxígeno atmosférico. La historia del hombre ha ido paralela con la historia de las plantas. Estas han sido utilizadas como alimento, como condimentos, para construir viviendas, para vestirse, para fabricar utensilios, medios de transporte, mobiliario, por sus propiedades tintóreas, textiles, forrajeras para alimentar a los animales domésticos, por sus propiedades alucinógenas, psicoestimulantes, euforizantes, defatigantes, para preparar bebidas fermentadas, para usarlas como venenos sagitarios o ictiotóxicos, judiciales y ordálicos.

El cultivo de las plantas fué descubierto en diversas regiones del planeta, aunque históricamente se atribuya al emperador chino Chen-Nung. Hoy investigamos retrospectivamente el lugar de origen buscando la planta “progenitora salvaje” (DE CANDOLLE) de cada especie. Las grandes culturas se desarrollaron en la antigüedad al par que las plantas-alimento junto a los grandes ríos como el Eufrates y el Tigris, el Indo, el Yan-Tse-Kiang y el Nilo, y en las grandes áreas del Nuevo Mundo, como Méjico, Mesoamérica y el altiplano andino.

DIFUSIÓN DE LAS PLANTAS ALIMENTARIAS

Los viajes y descubrimientos del hombre produjeron la difusión de las especies vegetales en todos los continentes. Plantas como las especias (vainilla, canela, pimienta, nuez moscada, etc.) fueron muchas veces el motor de los grandes descubrimientos de nuevas tierras.

El descubrimiento de América nos dió a conocer la patata (Solanum tuberosum) y el maíz (Zea mays) hoy imprescindibles en la alimentación de toda Europa.

El tráfico de negros africanos injertó en aquel continente plantas como la mandioca (Manihot utilissima) que encontró las vías de penetración del Río Congo y el Ubangui para llegar hasta el corazón del Africa ecuatorial, como le ocurriría a la papaya (Carica papaya). Hoy la mandioca que alimentó a millones de indios americanos, alimenta a su vez a millones de africanos.

A través de las islas Canarias llegarían a América la caña de azúcar (Saccharum officinarum), el plátano (Musa paradisíaca).

Los viajes de los portugueses por el continente asiático llevaron en todas direcciones muchas plantas de aquellas tierras, algunas de las cuales como el mango (Mangifera indica) arraigarían con gran fuerza en toda la América tropical y en Africa.

Los cereales como el trigo (Tritichum sp.), la avena (Avena sativa), el mijo (Penisetum glaucum), el sorgo (Sorghum bicolor), alimentan a millones de seres humanos y animales.

El arroz (Oriza sativa) que era cultivado en China 3.000 a.C., llegó a la India con los arios siendo cultivado en el Eufrates a la llegada de Alejandro Magno el 400 a.C. Hoy dependen de él 1.6 billones de seres humanos para vivir.

AZÚCARES

La glucosa tan necesaria para el metabolismo la obtenían los pueblos mediterráneos de la palmera datilera (Phoenix dactylifera), más tarde de la remolacha azucarera (Beta vulgaris) y finalmente en gran medida de la caña de azúcar (S. officinarum).

En nuestros días se han descubierto alternativas del azúcar como edulcorantes sin glucosa, la sacarina obtenida a partir de aceites vegetales fósiles como el petróleo, los ciclamatos y el aspartamo procedentes de plantas africanas edulcorantes bien conocidas por los aborígenes como el Thaumatococcus danielli, que produce el thaumatin, la substancia más dulce conocida, 4.000 veces más dulce que la sucrosa.

Los indios guaraníes conocían el caa-ehe (Stevia rebaudiana) cuyo principio activo es la glicirricina y de cuyas hojas se extrae el esteriósido, un polvo cristalino 300 veces más dulce que la sucrosa.

Los aztecas conocieron la Lippia dulcis que usaban como edulcorante. Hoy de esta planta se ha aislado y sintetizado más tarde una substancia 1.000 veces más dulce que la sucrosa.

TIPOS DE PLANTAS

PLANTAS TEXTILES

El hombre se ha vestido con productos derivados de los vegetales. Desde las hojas de parra bíblicas de Adán y Eva, hasta el algodón (Gossypium sp.), el balso (Ochroma lagopus), la tapa hawaiana obtenida de la morera de papel (Bronssonetia papyrifera) cultivada en toda Polinesia, Japón y China, gran variedad de palmeras entre las que citaré la palma de rafia (Raphia vinifera).

De la morera (Morus nigra) el gusano de seda (Bombyx mori) se alimenta para producir el hilo de seda.

De la piña (Ananas carnosus) variedad “Red Spanish” se hacen las famosas camisas transparentes de Filipinas.

EL lino (Linum ussitatissimum), el cáñamo (Cannabis sativa), la pita (Agave americana) son unos ejemplos de la infinidad de plantas textiles con las que el hombre se ha vestido.

PLANTAS PIGMENTOS

También ha utilizado las plantas como pigmento para embellecerse o proteger su piel.

La bija o urucú (Bixa orellana) de la que se obtiene el pigmento llamado E-160 (b) o annato, la jagua o genipapo (Genipa americana), ya citada y alabada por nuestro primer cronista de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo.

En Africa y Asia, la henna (Lawsonia inermis) de la que se extrae el colorante lawsona o ácido hennotocánico, y el índigo tan buscado en la época de los grandes descubrimientos continentales.

PLANTAS AROMÁTICAS

Muchas plantas han sido utilizadas como perfume en el pasado y hoy son base de una floreciente industria. Cualquier perfume de nuestro tiempo se compone de más de 20 ingredientes distintos, base de los cuales es el ilang-ilang (Cananga odorata) de Filipinas, Madagascar e Indonesia.

Hoy se hacen sintéticas las fragancias pero derivadas de plantas: el geraniol de la Citronella, la trementina (del pino), la lavanda, compuesta de linalol y acetato de linalilo (de la Lavanda officinalis), el sándalo (Santalum album) y otras muchas.

PLANTAS JABÓN

Las plantas-jabón ricas en saponinas (Saponaria officinalis) fueron utilizadas por el hombre para su higiene personal. Tal es el caso de la atuqsara (Phytolacea bogotensis) y la quillaja (Quillaja saponaria) conocidas por los incas.

En el s. XIV se explotaba ya en España el famoso “jabón de Castilla” tan apreciado por los pueblos mediterráneos, que se fabricaba con aceite vegetal. Hoy se utilizan aceites vegetales de las palmeras cocoteras (Cocos nucifera) y de las palmeras oleaginosas africanas (Elaeis guineensis).

Hay árboles dentífricos como la talha del Sahara (Dyospiros usambarensis) usadas para conseguir palillos de dientes por los tuaregs o la Salvadora pérsica, de intenso poder bacteriano, que mastican y usan como cepillo en la India.

También hay plantas depilatorias como el platanillo (Heliconia bihai).

PLANTAS MADERERAS

Viviendas y mobiliarios se han construído y construyen con plantas: Pino (Pinus sp.), abeto (Betula sp.), balso (Ochroma lagopus), sequoia (Sequoia sempervirens), bambú (Bambusa arundinacea), roble (Quercus ruber), haya (Fagus silvatica), nogal (Juglans regia), ratán (Calamus caesius), espadañas o juncos (Schoenoplectus lacustris), caoba (Swietenia mahogani), baobab (Adansonia digitata), etc.

Los indios de Matto Grosso construyen sus malocas, verdaderos microclimas que les permiten soportar las temperaturas extremas de aquellas regiones, utilizando la gran variedad de árboles tropicales que les rodean.

Los indios de Panamá utilizan mucho la caña brava de Castilla (Arundo donax) y la palma-jira o pixvá (Gulielma utilis).

Japoneses e indonesios usan mucho el bambú para sus viviendas tradicionales, los árabes de Irak, el junco (Phragmites australis) y los pigmeos del Ituri el mongulu (Dyospiros canaliculatum).

La hoja de palma seca es utilizada para techar las viviendas aborígenes por su impermeabilidad, duración y fácil recambio. La vivienda en Indonesia es una verdadera obra de arte en maderas variadas.

ÚTILES CASEROS

Se hacen de yute (Corchorus capsularis), con pita o sisal (Agave americana), palma piassava (Attalea funifera).

Los telares se han construido en el mundo entero.

Del totumo o calabazo (Crescentia cujete) y del tulo (Lagenaria domestica) se hacen recipientes para comida y agua.

TRANSPORTE

Desde la batanga polinesia uno de los más ingeniosos inventos que permitió recorrer todo el inmenso Océano Pacífico y poblar todas sus islas hasta los barcos de velas de los descubridores, de las carretas de ruedas a los trineos, las canoas y almadías de balso y las embarcaciones de totora (Schoenoplectus riparius) del Lago Titicaca.

PLANTAS MEDICINALES

¿Cómo descubrió el hombre las propiedades medicinales de las plantas? Sin duda su pensamiento mágico le llevó a través de la Ley de las analogías (similia similibus curantur) o la Ley de los contrarios (contraria contrarii) junto con la Ley de las signaturas que es la creencia de que las plantas llevan en sí el signo por el cual pueden averiguarse sus propiedades, la forma, el color, el sabor y el olor. Todo ello unido al instinto y la imaginación y a la idea empírica del ensayo y el error, hicieron el resto.

El falus impudicus (Ityphallus impudicus) según estas teorías era un afrodisiaco de primera fila por su forma, a pesar de su olor nauseabundo y lo mismo el satyrion (herba ad veneram incitans) según palabras del Dr. Laguna.

El beleño (Hyosciamus niger) cuyo fruto tiene forma de molar arrancado de su alvéolo, debía ser bueno para el dolor de muelas y aquí acertaron los que tal dijeron y además combatía el insomnio eficazmente.

La curandera que usó la dedalera o digital (Digitalis purpurea) en el Sur de Inglaterra para curar a sus pacientes con cardiopatías descompensadas no sabía qué substancia contenía. Esto correspondería averiguarlo a un médico con curiosidad investigadora, William Withering y al farmacéutico Leroyer que aisló el principio activo, la digitalina. Hoy, conocida su estructura química y sus efectos, es insustituible en el tratamiento de muchas cardiopatías.

Larga y anecdótica es la historia del árbol de la quina (Cinchona sp.) cuya corteza reducida a polvo se usaba hace siglos para curar las fiebres palúdicas.

La ipecacuana (Psy-chotria emetica) con su alcaloide la emetina sigue siendo un excelente amebicida.

El sauce (Salix alba) y la ulmaria (Filipendula ulmaria) usados como antirreumáticos y febrífugos por los indios americanos, nos han proporcionado el ácido salicílico, base de la aspirina.

El ajo fue utilizado por su efecto hipotensor hace 4.000 años por los pueblos mediterráneos.

La efedra (Ephedra dystachia) ya era utilizada por los chinos hace 5.000 años para curar el asma bronquial.

El cólchico (Colchicum autumnale) era recomendado por DIOSCORIDES contra la gota. Hoy sabemos que su alcaloide, la colchicina tiene efectos antigotosos.

El curare (Strichnos toxifera, Chondodendrum tomentosum), potente veneno paralizante usado por los indios sudamericanos ha proporcionado la tubocurarina utilizada en anestesia general.

El chenopodio (Chenopodium antihelminticum), la copaiba (Copaifera multijuga), el podófilo (Podophyllum peltatum), la chaulmoogra (Taraktogenos kurzii), la rauwolfia (Rauwolfia serpentina), el alcanfor (Cinnamomum camphora) fueron conocidos y utilizados empíricamente antes de su uso científico.

La pervinca (Catharantum roseus) conocida por los brujos africanos por su efecto antitumoral, ha proporciondo en nuestro tiempo la vinblastina y la vincristina muy eficaces en la enfermedad de Hodgkin y en las leucemias. Hacen falta 55 Tm. de hojas de la planta para obtener 100 gr de vincristina cuyo valor comercial es de 250.000 $ el Kilo.

PLANTAS ESTIMULANTES Y ALUCINÓGENAS

El hombre buscó hace miles de años o halló por azar plantas estimulantes, psicotropas, alucinógenas, defatigantes, que le hacían sentirse mejor o ver paraísos que creía sobrenaturales. Así conocieron griegos y egipcios:

El nepenthes, que era una mezcla de alucinógenos.

La adormidera (Papaver somniferum) productora de opio y sus derivados modernos, la morfina, codeína, heroína, láudano.

El cáñamo (Cannabis sativa), el beleño (Hyosciamus niger), le belladona (Atropa belladona), la hierba mora (Solanum dulcamara), la mandrágora (Mandragora autumnalis), que servían para preparar el ungüento alucinógeno de las brujas.

El soma (Amanita muscaria) citado por los textos sagrados hindúes como la planta de la inmortalidad y usada por los chamanes siberianos por lo menos 2.000 a.C..

El peyote (Lophophora williamsii), el ololiuhqui (Ipomea violacea), el mescal (Sophora secundiflora), el yagé o ayahuasca (Banisteriopsis quitensis y B. caapi).

La coca (Erythro-xylon coca), el niopó (Paulinia sp), el yocó (Piptadenia peregrina), el cactus de San Pedro o sanpedrillo (Trichocereus pachanoi), las más de 300 especies de virolas (Myristica fragans), el eboka africano (Tabernanthe iboga), el yohimbe (Pansystolia yohimbe) y muchos más.

Estimulantes como la kola (Cola acuminata), la guaraná (Paulinia cupana), el qat (Qata edulis), el café (Coffea arabica), el te (Thea sinensis), el betel (Piper betel), las banksias (Banksia sp), el tabaco (Nicotiana tabacum) son utilizados en infusión, fumados o masticados por millones de personas en el mundo entero.

PLANTAS VENENOSAS

Venenos para practicar la eutanasia o la muerte judicial, u ordálica. Como la cicuta (Cicuta virosa), la ina-nusu (Spighelia anthelmia) de los indios cunas, o el haba del Calabar (Fisostigma venenosa), venenos saqgitarios como el manzanillo de playa (Hippomoea mancinella) o venenos ictiotóxicos como los barbascos (Verbascum thapsus).

BEBIDAS FERMENTADAS

Las bebidas fermentadas fueron descubiertas muy pronto por el hombre, desde el bíblico Noé y la vid (Vitis vinifera), hasta los miles de variedades de vinos del mundo entero, hechos de los más variados frutos y savias vegetales, como el kawa de Tahiti, el saki japonés hecho de arroz fermentado,vodka del centeno, la sidra de la manzana, el pulque de la pita o agave, el zytros o cerveza egipcia, el pombe de mijo, la chicha de maíz, el ron de caña de azúcar y el whisky de la destilación de la malta de cebada.

Y como alimento de alimentos, la celulosa obtenida de la madera sirve para fabricar el papel con el que se harán los libros, los grandes difusores de cultura, a los que se refería DIODORO SICULO cuando hablaba de la “Medicina animi”, y también “Nutrimentum spiritus”.

Las plantas son la vida del hombre. La ETNOBOTANICA estudia en profundidad todo lo que las relaciona con el hombre. Pero con la inconsciencia que nos caracteriza, estamos destruyendo el manto vegetal que nos protege, lo mismo que estamos alterando las aguas y la atmósfera en una carrera desenfrenada hacia nuestra propia destrucción.

El hombre “civilizado” tiene mucho que aprender de los que llamamos “primitivos”, quienes a través de milenios supieron respetar y conservar esa riqueza que han utilizado con la maxima prudencia y respeto como un patrimonio regalado por dios a la humanidad para que pueda vivir mejor.

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